miércoles, 30 de noviembre de 2016

EN EL BÉISBOL HAY ALGO DE AJEDREZ...


En el béisbol hay algo de ajedrez y en el fútbol hay mucho de guerra.

"¿Fútbol o béisbol?" Artículo de Iván de la Nuez en Jot Down, mayo de 2012.



Viñeta de Charles Bell de los prolegómenos de las series mundiales de 1929 de béisbol que enfrentaron a los Philadelphia Athletics, con su propietario-entrenador Cornelius McGillicuddy, conocido como Connie Mack, a la derecha y  los Chicago Cubsque entrenaba Joe McCarthy, a la izquierda. Mientras, las mascotas de ambos equipos intercambian bravatas a los pies de los entrenadores. Un elefante por parte de los Athletics y... Bueno, la mascota de los Chicago Cubs se supone que era un oso.

Antes de empezar la serie, se suponía que el encuentro iba a ser un juego de estrategia entre ambos entrenadores, que en la viñeta empuñan a sus respectivos lanzadores, de ahí que la prensa de la época señalara que la serie iba a ser como una partida de ajedrez. Finalmente, Phladelphia se impuso por 4 a 1. T eso que los Cubs no padecían en 1929 la maldición que les ha tenido más de 70 años alejados del título. Lo de la maldición tiene su gracia. Veamos:

Los cachorros habían sido un equipo muy exitoso desde finales del siglo XIX hasta la primera mitad del del XX, acumulando diez triunfos en su división y 2 victorias en las series mundiales. Todo se truncó en 1945 cuando un tabernero griego de nombre Billy Sianis se presentó al estadio con su cabra. Sí, con su cabra que se llamaba Murphy y tenía entrada. Sin embargo, alegando que el mal olor de Murphy molestaba a los aficionados, la cabra fue expulsada de las instalaciones. A Sianis esto le sentó fatal y lanzó la maldición de la cabra: los Cubs no volverían a ganar si no permitían entrar a la cabra. Pues así pasó, oigan. Los Cubs perdieron aquel partido y nunca volvieron a ganar una serie mundial. Algunas derrotas se produjeron teniéndolo todo a favor y resultaron inexplicables para los aficionados, lo que no hizo sino fomentar la leyenda de la maldición. 

A lo largo de los años, los aficionados han hecho de todo para intentar desactivar la maldición. Desde llevar a Sócrates, descendiente directo de Murphy, a pastar al campo de juego hasta crear una ONG, Reverse the Curse, que dona cabras a comunidades necesitadas de todo el mundo. Nada funcionó.

Por fin, este año, los Cubs han roto la maldición y se han alzado, 71 años después, con el triunfo en las series mundiales de 2016. No se sabe qué han hecho para acabar con la maldición, probablemente jugar bien.