miércoles, 27 de enero de 2016

VIENTO ROJO

Antes de escribir las novelas que le dieron merecida fama como maestro indiscutible del género negro en su versión hard boiled, Raymond Chandler había publicado una serie de relatos para editoriales pulp como Crime Magazine o Black Mask.

En estos relatos había ido afinando tanto la voz inconfundible de Philip Marlowe como el estilo que caracterizaría su producción posterior. Un estilo que huele a whisky de centeno y a pelirrojas de ojos seductores envueltas en aroma de sándalo; que suena como una big band o como el viento del desierto, un estilo tallado sobre un lenguaje resuelto a base de frases cortas y sonoras y significados rudos. 

Indisociable del caracter de Philip Marlowe está su afición al ajedrez. Prácticamente en todas sus novelas lo encontramos ante el tablero, nunca jugando, pero sí reproduciendo partidas clásicas, Capablanca y Steinitz eran sus favoritos, o intentando resolver un problema. 

De toda su producción pre-Marlowe, es en «Viento rojo» (Red Wind; Dime Detective Magazine, 1938) donde aparece por primera vez la afición por el tablero del detective protagonista, en este caso John Dalmas. Y lo hace con elementos que luego se repetirán en todo el ciclo de novelas. Marlowe es un solitario y también lo son sus prefiguraciones y no encaja con su carácter acudir al club o al pub a jugar. Pero en su apartamento siempre hay un tablero con un problema que necesita ser resuelto. Este hecho no deja de ser advertido por quienes visitan su vivienda, sean chicas en apuros...

Cerré la puerta, tiré el sombrero en una silla y la miré caminar hasta una mesita de jugar a las cartas en la que yo tenía dispuesto un problema de ajedrez que no había podido resolver. Una vez dentro, con la puerta cerrada, su pánico la había abandonado.
―Veo que juega al ajedrez —dijo, en el típico tono cauteloso, como si hubiera venido a ver mis grabados. Ojalá hubiera sido así.

...malos malísimos…

―Esta es una mesa para jugar a las cartas ―dijo―. Aquí hay algún payaso que juega al ajedrez. ¿Tú?
Tragué saliva.
―No juego exactamente. Solo jugueteo.
―Para eso hacen falta dos ―comentó con una especie de ronquera suave, como si algún poli le hubiera pegado alguna vez con una porra en la tráquea durante un interrogatorio de tercer grado.
―Es un problema ―aclaré―. No una partida. Mire las piezas.

…o policías desconfiados...

―Escuche ―dije mirando al suelo. Recogí otra pieza de ajedrez y le di vueltas entre los dedos―. Estaba resolviendo un problema de ajedrez ―dije―. Procurando olvidar lo ocurrido.

Humphrey Bogart interpretó a Philip Marlowe en la versión cinematográfica de «El sueño eterno» (The Big Sleep. Howard Hawks; Warner Bros, 1946) donde recibía la réplica de su mujer en la vida real, Lauren Bacall. Ambos eran aficionados al ajedrez, como puede verse en esta foto de la que carecemos de cualquier tipo de datos: autor, fecha, localización…



Más ajedrez en la obra de Chandler:

El sueño eterno (1939)
La ventana alta (1942)
La dama del lago (1943)
La hermana pequeña (1949)
El largo adiós (1953) Otra referencia aquí.
La historia de Poodle Springs (1959)

FICHA TÉCNICA
VIENTO ROJO
RAYMOND CHANDLER
LA VIOLENCIA ES LO MÍO. RELATOS 2
PENGUIN RANDOM HOUSE
TRADUCCIÓN DE JUAN MANUEL IBEAS