lunes, 1 de septiembre de 2014

UN DOLOR DE CABEZA TRIDIMENSIONAL


Fotografía de Yale Joel (1919-2007) realizada en Nueva York para el número de la revista Life correspondiente al 9 de junio de 1952. Bajo el título "Three-dimensional headache" (Un dolor de cabeza tridimensional) Joel fotografió al doctor en matemáticas Ervand George Kogbetliantz detrás del juego de ajedrez tridimensional que éste había inventado.

El ajedrez de Kogbetliantz se desarrolla en un conjunto de ocho tableros de 8x8 casillas realizados en un material transparente y dispuestos verticalmente en una estructura de madera que permita deslizar hacia afuera el tablero en el que haya que realizar la jugada. El juego transcurre por cubos, en lugar de casillas, y los movimientos pueden realizarse por las seis caras, los ocho vértices o las doce aristas de cada uno de los 512 cubos presentes en el conjunto de tableros. En la disposición inicial solo se ocupan los cuatro niveles intermedios quedando vacíos los dos superiores y los dos inferiores aunque las piezas pueden moverse por todo el campo de juego. 

Algunas piezas son comunes con el ajedrez normal: las torres, que se mueven por las caras de los cubos; los alfiles, que lo hacen por las aristas; el peón, que mueve por las caras pero come por los vértices o por las aristas; el caballo, que mueve dos caras seguidas más un vértice o una arista y la dama y el rey, que lo hacen por caras, aristas y vértices. Pero también hay piezas nuevas: el bufón (fool), que se mueve por los vértices; el valido (favourite), que lo hace por caras y aristas; el arzobispo, que lo hace por vértices y aristas y el hipogrifo que, francamente, no he logrado comprender cómo se mueve. Si hay algún lector interesado, en "The Chess Variant Pages" se explica sucintamente el mecanismo del juego.

En el artículo de Life se ironizaba con las dificultades que el Dr. Kogbetliantz tendría para encontrar rivales. En el momento de su publicación sólo ocho personas sabían jugarlo en todo el mundo: el propio doctor, su hija y seis sufridos estudiantes de la Universidad de Columbia. Es de suponer que los estudiantes se licenciarían algún día y hasta el amor filial tiene un límite.

La fotografía tiene su propia historia. Joel era famoso por sus originales puntos de vista y la perfección técnica con la que los realizaba. En el retrato del doctor Kogbetliantz quería conseguir una profundidad de campo que permitiera que tanto las piezas en primer plano como el doctor detrás de los tableros tuvieran la nitidez suficiente. Para ello usó los grandes flashes del estudio de la revista Life acercándolos tanto al retratado que éste llegó a exclamar: "si acerca más esas luces va a conseguir 'freírme' el cerebro".