martes, 18 de marzo de 2014

REGRESO DE LAS CENIZAS

Regreso de las cenizas (Le Retour des cendres. Denöel. París, 1961) es la segunda novela del francés Hubert Monteilhet. Es una historia negra, podríamos decir que de "suspense" o tensión sicológica, poblada de personajes torturados y amorales que desarrollan conductas difícilmente explicables y en ocasiones abiertamente inverosímiles. La acción transcurre en París entre finales de los años 30 y el final de la II Guerra Mundial.


Uno de los principales personajes de la novela, Stanislav Pilgrim, es un jugador de ajedrez profesional. Cuando lo conocemos es un joven y ambicioso candidato a maestro, pobre de solemnidad, que sobrevive jugando partidas rápidas por apuestas en los clubes de París. Una doctora, aficionada al juego, le conoce en uno de esos clubes y se enamora de él. A partir de entonces le mantendrá y sufragará todos los gastos de su carrera deportiva. Pilgrim aprovecha la oportunidad y recorre los torneos clásicos de la primera mitad del siglo XX: Baden-Baden, San Remo, Hastings, Leningrado y consigue primero el título de Maestro Internacional y después el de Gran Maestro.


La vida del personaje es pues la de un profesional. Viajando de torneo en torneo, disputando algún match de entrenamiento e incluso ofreciendo unas simultáneas a la ciega frente a treinta tableros (con un éxito notable, por cierto: +27-1=2). Esto le situaría muy cerca del récord mundial de la especialidad que en el momento en que transcurre este pasaje de la novela, justo después de la II Guerra Mundial, estaba establecido en cuarenta tableros por Miguel Najdorf desde el año 1943.


Pilgrim es un personaje sin escrúpulos, capaz de sacrificar cualquier cosa por disfrutar su pasión. En un momento dado declara:
Me gusta el ajedrez. No puede usted lo que es una pasión así. Ahora bien, la preocupación por el futuro siempre ha perjudicado mi juego. Varios años de tranquilidad milagrosa, antes de la guerra me permitieron destacar, crearme un nombre... Ambiciono un apartamento propio, una casa de campo, un auto deportivo... (...) No es mucho pedir para un hombre que ocupa uno de los primeros puestos de su arte, que ha concebido algunas de las más hermosas partidas del mundo. Los grandes maestros rusos si que tienen suerte, prácticamente, son funcionarios; ignoran los altibajos de sus colegas occidentales, esos periodos malos que se soportan tanto peor cuanto más adelantado se está en la profesión. Uno de estos días renunciaré a mi libertad, me haré mujik y declararé oficialmente que cuanto más leo a Lenin, juego mejor.


Después de unos años de relación, Pilgrim decide casarse con su benefactora que era judía. Aunque no se menciona expresamente, se sugiere que durante la guerra Pilgrim jugó torneos en la Europa ocupada y que llegó a considerarse que "honraba el ajedrez europeo". Cuando las autoridades le molestaron por su mujer, no dudó en denunciarla y descubrir donde se ocultaba lo que motivó que fuera enviada a un campo de concentración.


Las ediciones francesas de la novela, como podemos ver en los ejemplos que acompañan a estas líneas, han elegido frecuentemente motivos ajedrecísticos para ilustrar sus cubiertas.

En 1965, J. Lee Thompson firmó una adaptación cinematográfica que respeta a grandes rasgos la estructura de la novela aunque añadiendo una buena dosis de espectacularidad a su desenlace. Maximiliam Schell (con la voz de Manolo Cano en la versión doblada al español) interpretó a Pilgrim e Ingrid Thulin (Elsa Fábregas) a la doctora Wolf. A lo largo de toda la cinta se ve como Stanislav entrena y juega al ajedrez.

En una de las secuencias se ve a Stanislav estudiar una de las partidas del encuentro por el título del mundo que disputaron Alexander Alekhine y Max Euwe en 1935. Concretamente la partida número quince que se disputó en la localidad holandesa de Baarn.