miércoles, 21 de abril de 2010

AJEDREZ SITUACIONISTA

Juan Escourido-Muriel suponía hace unos días en su blog Scacchia Ludus que los situacionistas odiaban el ajedrez por considerarlo un juego burgués. No sé si el rechazo situacionista al ajedrez llegaba a tanto, pero desde luego pervertirlo si podría haber entrado en sus planes.

Lean si no el siguiente fragmento de la novela "Todos los caballos del rey", escrita por Michèle Bernstein, en la que se cuenta la vida de un grupo de situacionistas a finales de los años 50. Solo mencionar que la narradora es la propia Michèle y que Gilles es su marido, Guy Debord.
La velada fue bastante penosa. No conseguía implicarme en sus risas desatadas. Gilles me propuso una partida de ajedrez por pura amabilidad. Cuando me ganó, le aconsejé que enseñara a jugar a Carole. Empezaron en el acto a inventarse un juego nuevo, completamente loco: el valor de las piezas se volvió subjetivo y cambiante, en cada jugada lo decidía el jugador. Gritaban mucho para intimidar al adversario y propalaban noticias falsas acerca del desarrollo de la partida para desbaratar sus planes. Me fui a cormir sin hacer ruido, con la molesta impresión de que estaba demostrando un despecho que, sin embargo, no sentía.
 FICHA TÉCNICA
MICHÈLE BERNSTEIN
TODOS LOS CABALLOS DEL REY
TRADUCCIÓN DE M. T. GALLEGO
ANAGRAMA. BARCELONA, 2006

3 comentarios:

Juan Escourido-Muriel dijo...

Fantástico Mariano! No conocia este fragmento. La novela sé que la escribió para ganar algo de dinero y para probar que el artefacto era sencillo de realizar. LOs situs se reían de todo aquel que no fuese capaz de escribir una novela, cosa que consideraban de muy poca importancia y profundamente burguesa. Todo esto lo cuenta Marcus en su mítico Rastros de Carmín, que Google Books aún no ha digitalizado. Todo su odio yo creo que era lo que digo en la entrada esa, un gesto contra los surrealistas. Además, hay contradicciones: cuando Debord se "jubila" (es decir, se disuelve la IS, los coletazos del 68 ya no son tan fuertes, etc.) dedica veinte años a la elaboración de su legado, ese juego de tablero que figura la lucha de clases. Algo de eso meteré en el blog en el futuro.

Un abrazo fuerte.

Espero verte el viernes!

Juan Escourido-Muriel dijo...

Mira, he encontrado aquí una crítica situacionista a la novela. En efecto, ella quería ubicar a sus personajes en el aburrido mundo burgués donde escribir novelas, como jugar ajedrez, son iconos. Precisamente quien hace la crítica cita ese pasaje del ajedrez.

Debo decir que, conociendo la intrahistoria de la novela un poco, no me animé a leerla en su día. Pero ahora se me ocurre que podría desarrollarse un poco esa contradicción entre el primer Debord y el segundo con respecto a los juegos de tablero; y también la oposición surrealismo-situacionismo a partir del ajedrez.

Hay tantas cosas... ay.

Bueno, ahí te dejo el extracto. Viene de aquí:
http://www.thenation.com/doc/20090105/clover/2

Abrazos

These are volunteered as clichés, as romantic banalities. A lesser novel would surely offer us some competing vision of a more authentic life, the brawling and thrill-laden new. But this is not quite what happens; as we have seen, Geneviève and Gilles in many regards conform to equally empty myths. The new life is not on offer as an alternative. Rather, it is hidden within the old, the foolish--within Bertrand's desire, Carole's chansons. And the voyage will never end: this lie is surely the only truth, the promise of an endless adventure not lost to the deep past but hiding in the shallows of the present. It will require absolute demands; it will require oblivion.

This is the sense that haunts the book's contrived conventionality, poking through only momentarily. "Gilles offered to play another game of chess," Geneviève narrates at one point. "After he'd won, I told him he should teach Carole. And suddenly they were inventing a new game, completely mad: the value of each piece was subjective and changing, decided by the player with each move." This game is nothing but the drift itself. Its possibility, of another life that can be played within this one, is the book's secret.

To communicate this secret, the novel must be boring--must make the context in which such a vision makes sense. Its events are scarcely worth remembering; that's the point. In this it is far better written than Sagan's novels, which are stylish and diverting and rather modern in their sensibilities; such books wish only to be contemporary. All the King's Horses is absolutely modern: boring as the surface of administered life, Paris paused between Old World and New Wave, between manners and style.

Juan Escourido-Muriel dijo...

Mira lo que has provocado, jaja. Me h epuesto a buscar y buscar el texto en el que se basaba Marcus para su afirmación y al final lo he encontrado. La fecha es fundamental: los situacionistas todavía eran letristas, estaban a punto de separarse formalmente del grupo. Fundamentalmente Debord, que estuvo con Isou un tiempo.

Aquí el texto:
http://library.nothingness.org/articles/SI/fr/display/14

Y aquí el fragmento, en la que se mete no sólo con el ajedrez.

On a déjà noté, parmi les sujets les plus courus : le Zen, la Nouvelle-Gauche, l'ontologie phénoménologique, Astruc, les Monnaies Gauloises, la censure, l'intelligence du jeu d'Échecs.

(Les lettristes, forcément gagnants, ne jouent pas à ce jeu.)


Abrazos