viernes, 6 de mayo de 2011

NAPOLEÓN BONAPARTE V

(Continuación. Parte 1ª, 2ª,  3ª y 4ª)


3. La partida entre Napoleón I Bonaparte y el mariscal Henri-Gratien Bertrand.

El principal enemigo que Napoleón encontró en Santa Elena fue el aburrimiento. A pesar de estar acompañado por un grupo de oficiales de rango superior y sus esposas y de disponer de una biblioteca de 1.500 volúmenes, la vida de Napoleón en el destierro era una lucha permanente contra el hastío. En este contexto, el ajedrez debe haberle proporcionado algunas dosis extra de entretenimiento. Cuando lograba que la jornada se prolongara más que de ordinario, bien jugando al ajedrez con el mariscal Bertrand, bien a otros juegos con algún otro de los miembros de su séquito, solía exclamar: “una nueva victoria ganada sobre el tiempo, otro día menos”. [i]



Está documentado que jugó dos partidas con Lady Malcolm, esposa del almirante Malcolm, comandante de la flota y de la guarnición inglesas de Santa Elena, en 1817. Napoleón, que como vimos en su partida frente a “El Turco”, no era precisamente buen perdedor, se irritó al ser derrotado en la primera y pidió inmediatamente la revancha que ganó. Quizá para hacerse perdonar su enojo inicial contestó a la observación de Lady Malcolm de que era una apasionada del ajedrez con estas palabras: “es natural que nos guste aquello que sabemos hacer muy bien”. [ii]

Gareth Williams, en su libro Jaque mate, [iii] cuenta una anécdota ilustrativa de la afición del emperador por el ajedrez: el capitán inglés John D. Elphinstone visitó a Napoleón en Santa Elena para agradecerle el correcto trato que había tenido con él cuando fue herido y hecho prisionero en Quatre Bras. Como era representante de la Compañía de las Indias Orientales en Cantón, ofreció a Napoleón diversos objetos chinos, pero al saber que este deseaba un ajedrez cursó instrucciones a Cantón para que le enviaran uno. Pero Napoleón nunca recibió su ajedrez. Hudson Lowe, el gobernador de la isla, se negó a entregárselo. Según él, el rey estaba ungido con la corona imperial.

La siguiente es la única partida que se conserva de las muchas que debió jugar en Santa Elena con el general Bertrand, gran mariscal de palacio, y uno de los oficiales de alto rango que le acompañó  en el exilio final.

NAPOLEÓN vs HENRI BERTRAND
SANTA ELENA, 1818
C44 APERTURA ESCOCESA

1.Cf3 Cc6 2. e4 e5 3. d4 Cd4 4. Cd4 ed4 5. Ac4 Ac5 una posible alternativa sería 5. ... Df6 6. c3 De7 7. O-O De5 8. f4 dc3 9. Rh1 cb2 10. Af7 Rd8 Si 10. ... Rf7 11. fe5 Re8 12. Ab2 y las blancas ganan. 11. fe5 ba1D 12. Ag8 Ae7 si 12. ... Tg8 se podría continuar con 13. Ag5 Ae7 14. Ae7 Re7 15. Df3 con fuerte ataque, según el MI Antonio Medina 13. Db3 a5 y aquí Napoleón anunció mate en 5.

                                                            
14. Tf8 Af8 15. Ag5 Ae7 16. Ae7 Re7 17. Df7 Rd8 18. Df8#




Según recoge Juan María Solare, [iv] un grupo de partidarios del emperador le hizo llegar a su exilio de Santa Elena unos trebejos de marfil y nácar en cuyo interior se ocultaba un plan para huir de la isla. Napoleón recibió el presente y lo utilizó, legándolo a su muerte a su hijo, pero no descubrió el secreto que ocultaban las piezas porque el oficial encargado de entregárselas falleció durante la travesía y no pudo informar de su contenido. Hasta 1933, con motivo de una exposición sobre objetos de la época napoleónica realizada en Austerlitz, no se desveló el secreto que ocultaban estas piezas.  Pudiera ser que la partida precedente se jugara con ellas.


[i] Ludwig, Emil. Napoleón. Juventud. Barcelona, 1983.


[ii] Medina, Antonio. Op. Cit.

[iii] Williams, Gareth. Jaque mate. Grijalbo Mondadori. Barcelona, 2001.

[iv] Solare, Juan María. Napoleón, ajedrecista. Jaque 464. Madrid, Abril de 1998.

ILUSTRACIONES
(arriba)
Napoleón jugando al ajedrez con el mariscal Bertrand. Publicado en Albert Benhamou, "L'Autre Sainte-Hélène". Albert Benhamou Publishing, 2010. 

(abajo) 
El rey por los suelos. Litografía que muestra a Napoleón jugando con un miembro de su séquito en su exilio de Santa Elena. Biblioteca Nacional Francesa.


jueves, 5 de mayo de 2011

NAPOLEÓN BONAPARTE IV

(Continuación. 1ª, 2ª y 3ª parte)


2. La partida entre Napoleón I Bonaparte y “El Turco”

Esta partida, que en opinión de Antonio Medina es la que tiene más visos de autenticidad de todas las atribuidas a Napoleón, [i] se disputó en el palacio vienés de Schönbrunn en 1809, después de la batalla de Wagram. El oponente de Napoleón fue el célebre autómata creado en 1769 por el barón von Kempelen [ii] para entretener a la corte de la emperatriz María Teresa.




Este autómata, que se suponía era capaz de jugar mecánicamente al ajedrez, era un muñeco vestido a la turca sentado ante un mueble sobre el que había un tablero. Supuestamente, “El Turco” jugaba sus partidas sin intervención humana.

En la época que nos ocupa, “El Turco” era propiedad de  Maelzel, [iii] ingeniero mecánico de la corte austriaca. Maelzel llevó posteriormente el ingenio a los Estados Unidos para una gira de exhibición. A una de estas exhibiciones acudió Edgar Allan Poe, quien escribió un artículo [iv] en el que afirmaba que dentro del autómata un hombre, un profesional del ajedrez,  era quien jugaba realmente la partida. Aunque esta hipótesis se había sugerido con anterioridad, es en los escritos de Poe donde se presenta con mayor rotundidad.



Es probable que en este juego Napoleón se enfrentara con Allgaier, [v] uno de los jugadores más fuertes de la época. [vi] La partida fue publicada por primera vez en “The Illustrated London News” el 30 de noviembre de 1844.

Algunos biógrafos afirman que Napoleón hacía trampas en los juegos y en ajedrez “devolvía subrepticiamente al tablero una pieza comida”. [vii] En esta partida la victima fue él.

NAPOLEÓN vs "EL TURCO
PALACIO DE SCHONBRUNN. VIENA 1809
C20 APERTURA IRREGULAR

1. e4 e5 2. Df3 Cc6 3. Ac4 Cf6 “El Turco” no se deja dar el mate del pastor. A partir de aquí con jugadas de desarrollo simples las negras van a conseguir con facilidad una posición ganadora. 4. Ce2 Ac5 5. a3 d6 6. 0-0 Ag4 7. Dd3 Ch5 8. h3 Ae2 9. De2 Cf4 Con 9. ... Cg3 se ganaba la calidad, aunque  con la del texto la posición negra es apabullante. 10. De1 Cd4 11. Ab3 Ch3 12. Rh2 Dh4 13. g3 Napoleón bien podía haber abandonado aquí. 13. ... Cf3 14. Rg2 Ce1 15. Te1 Dg4 16. d3 Af2 17. Th1 Dg3 18. Rf1 Ad4 19. Re2 Dg2 20. Rd1 Dh1 21.Rd2 Dg2 22. Re1 Cg1 23. Cc3 Ac3 24. bc3 De2# Se dice que Napoleón, muy enojado, arrojó las piezas al suelo.

Pese  a la opinión de Antonio Medina, parece poco probable que la partida sea auténtica Quizá haya podido llamar a engaño al veterano MI español, el hecho de que el juego muestre el enfrentamiento entre un buen jugador y un aficionado, lo que indudablemente proporciona verosimilitud a la partida, pero, si seguimos a Louis Costant en su “Private Life of Napoleón”, veremos que la partida se desarrolló de forma totalmente distinta: Napoleón se había entrevistado con Maelzel para examinar algunos nuevos inventos de éste, en especial unas piernas artificiales que podían sustituir ventajosamente a las empleadas hasta el momento para proporcionar alivio a los mutilados y para encargarle la construcción de un coche que pudiera servir para auxiliar y transportar con mayor facilidad a los heridos en el campo de batalla. Después de la entrevista, Maelzel mostró el autómata al emperador. Constant, que fue testigo presencial del hecho, cuenta que a Napoleón le hizo gracia el autómata y se sentó a jugar con él diciendo: “Allons! mon camarade; à nous deux”. [viii] Napoleón hizo unos pocos movimientos e intentó hacer una jugada ilegal. “El Turco” rectificó la jugada y la partida continuó. Poco después, Napoleón volvió a hacer una jugada ilegal, el autómata, ésta vez, confiscó la pieza, a lo que Napoleón dijo: “es justo”. Pero cuando intentó hacer una tercera jugada ilegal, el autómata movió la cabeza y dio por terminada la partida barriendo las piezas del tablero con su brazo mecánico.  Algunas fuentes sugieren que fueron varias las partidas disputadas, aunque la precedente es la única que se ha publicado.




Como curiosidad, hay que señalar que el novelista polaco Waldemar Lysiak [ix] escribió en 1980 un libro en cuya trama tanto Napoleón como “El Turco” juegan un papel protagonista: un grupo de ingleses pretende secuestrar al emperador y sustituirlo por un sosia, el medio que idean para hacerlo es llegar a Napoleón, desvelarle el misterio de “El Turco” y animarle a que inspeccione el interior del autómata. En ese momento se sustituiría al emperador por su doble. En la novela se hace una descripción muy detallada de “El Turco”.


[i] Medina, Antonio. Op. Cit.

[ii] Wolfgang von Kempelen (1734-1804) elector húngaro en Viena. “El Turco” fue construido en 1769, precisamente el año en que nació Napoleón, para entretener a la corte de la emperatriz María Teresa, después de tres años lo desmanteló y permaneció almacenado hasta 1873 en que Maelzel lo compró y lo volvió a montar. También inventó una máquina que, mediante un mecanismo de fuelles, imitaba la voz humana.

[iii] Johann Nepomuk Maelzel. (1776-1855) Inventor del metrónomo, fue quien explotó las posibilidades comerciales de “El Turco” haciendo giras por Europa y los Estados Unidos, donde fue comprado por John Ohl, quien lo depositó en el Museo Chino de Filadelfia, donde fue destruido por un incendio en 1854.

[iv] Poe, Edgar Allan. El Ajedrecista en Otras historias extraordinarias. Cedro. Barcelona, 1976.

[v] Johan Baptist Allgaier (1763-1823). El jugador austriaco más fuerte de su época. Fue autor del primer tratado de ajedrez en lengua alemana, Neue theorestisch-praktische anweisung zum schachpiel. Viena,1795. Su nombre ha quedado asociado a una variante del gambito de rey: 1. e4 e5 2. f4 ef4 3. Cf3 g5 4. h4 g5 5. Cg5.

[vi] Íbero, Ramón. Diccionario de ajedrez. Ed. Martínez Roca. Barcelona, 1977. No cita la fuente de donde procede esta información.

[vii] Cronin, Vincent. Napoleón. Javier Vergara Editor. Buenos Aires, 1988.

[viii] Louis Constant. Private Life of Napoleón. The Century Company. New York, 1907. Libro 11, capítulo IX. Para este trabajo se ha manejado la versión electrónica hecha por John Schneider en http://www.napoleonic-literature.com/Book_11/V3C9.html.06/11/02. La traducción de la frase de Napoleón es: “¡Vamos, camarada! Los dos solos.”

[ix] Lysiak, Waldemar. El jugador de ajedrez. Alianza Editorial. Madrid, 1996.

ILUSTRACIONES

(arriba) El Turco. Grabado publicado en The Illustrated London News, 1845. 
Turk. Photograph. Encyclopaedia Britannica Online. Web. 4 May. 2011.

(centro) El Turco mostrando su secreto. Grabado publicado en Joseph Friedrich Racknitz, Ueber den schachspieler des herrn von Kempelen und dessen nachbildung (Leipzig and Dresden; J.G.I. Breitkopf, 1789).

(abajo) Ilustración de 1956 del artista polaco Antoni Uniechowski que recoge la partida disputada por Napoleón contra el autómata conocido como "el Turco" en el palacio de Schönbrunn en 1809. 

miércoles, 4 de mayo de 2011

NAPOLEÓN BONAPARTE III

(Continuación. Ver 1ª  y 2ª parte)

1. La partida entre Napoleón I Bonaparte y Claire-Elisabeth Jeane Gravier de Vergennes, condesa de Rémusat [i].



De esta partida, que tuvo lugar el 20 de Marzo de 1804 en el castillo de La Malmaison, se conservan, como poco, tres versiones y existen discrepancias sobre cuándo fue publicada por vez primera. Según Antonio Medina, fue publicada en “The Chess Player Chronicle”, aunque sin mencionar la fecha, [ii] y según la página web de la revista italiana “L’Italia scacchistica”, lo fue en 1845 en la revista francesa “Palamede”. Como sea, en dos de las versiones Napoleón conduce las blancas y se trata de la misma partida con ligeros retoques para adaptarla al distinto turno de salida.

Todos los comentaristas señalan el hecho de que esta partida se jugó el día de la ejecución del duque D’Enghien. [iii] La aproximación más poética procede de Manuel Golmayo [iv] que nos muestra al emperador intentando distraer su mente con la partida y recitando versos de Corneille y Voltaire.

Veamos las tres versiones:

NAPOLEÓN vs MADAME DE RÉMUSAT
CASTILLO DE LA MALMAISON, 20/03/1804
APERTURA IRREGULAR

A pesar de conducir las piezas blancas, Napoleón concede el turno de salida a su oponente. Borrell apunta que tal galantería era habitual en los salones, para que la blancura de las manos de las damas contrastara mejor con los trebejos oscuros. [v]

1..., d6 2.Cf3 e5 3.Cc3 f5 más lógico parece 3. ..., Cf6 acelerando el desarrollo 4. e4 fe4 5. Ce4 Cc6 6. Cfg5?? un error que ante un juego correcto de las negras ocasionaría pérdidas materiales. El MI inglés Raymond Keene sugiere 6. Ab5 Ad7 7. d4 Cd4 8. Cd4 ed4 9. Dh5 g6 10. Dd5 c6 11. Dd4 De7 12. Ad3 con ventaja decisiva del blanco. 6. ..., d5. 7.Dh5 g6 8. Df3 Ch6?? devolviendo el favor de la jugada sexta del blanco, jugando 8. ..., Af5, Napoleón perdería una pieza y quedaría en una posición desesperada. La textual pierde en pocas jugadas. 9. Cf6 Re7 10. Cd5 Rd6 11. Ce4 Rd5? Según Keene era mejor 11. ..., Rd7 12. Ab5 a6 13. Ac6 bc6 14. Cdf6 Re7 15. Dc3 con posición ganadora de las blancas. Con la del texto se llega a la posición del diagrama siguiente en la que Napoleón da mate en 3 jugadas.

               

12. Ac4 Según Golmayo, en este momento, Napoleón recitó los  siguientes versos de Corneille:

Qui pardonne aisement, invite à l’offenseur
Punissons l’assassin, procrivons les complices
Mas quoi! Toujours du sang, et toujours des suplices...
Et le sang repandu de mille conjurés
Rend mes jours plus maudits et non plus assurés. [vi]


12. ..., Rc4 13. Db3 Rd4 y recitando de nuevo a Corneille:

Je suis mâitre de moi comme de l’univers :
Je le suis, je veux l’être. O siècles! O mémoire!
Conservez à jamais ma dernière victoire.
Je triomphe aujourd’hui de plus juste corroux
De qui le souvenir puisse aller jusqu’à vous. [vii]

Jugó 14. Dd3# y dio por cancelada la sesión recitando esta vez a Voltaire:

Des dieux que nous servons, connais la difference.
Les tiens t’ont commandé le meurtre et la vengeance,
Et le mien, quand ton bras vient de m’assassiner
M’ordonne de te plaindre et de e pardonner. [viii]

Resulta cuanto menos curioso que las dos obras que Napoleón recordó durante esta partida, Cinna y Alzira, tuvieran como eje argumental la misericordia y el perdón.

La escena que hemos descrito no es tan irreal como pudiera parecer.  Durante toda su vida, Napoleón fue un ávido lector. Diversos testimonios contemporáneos dan fe de su pasión por Corneille y de su afición a citar de memoria escenas enteras de las obras que más le gustaban [ix] y el propio Napoleón habló en más de una ocasión de su admiración por Voltaire, [x] por lo que, aunque sin poder asegurar que la escena se desarrolló como se ha narrado, por lo menos tiene a su favor cierta verosimilitud o, dicho con otras palabras, se non è vero, è ben trovato. 

La segunda versión, fechada el mismo año y en el mismo lugar, sólo difiere de la primera en que se respeta el orden canónico de salida y en la interposición de la jugada 4. h3 que parece pretender enjugar el tiempo cedido por las blancas en la partida precedente.

NAPOLEÓN vs MADAME DE RÉMUSAT 
CASTILLO DE LA MALMAISON, 20/03/1804
C41 DEFENSA PHILIDOR

1.Cc3 e5 2. Cf3 d6 3. e4 f5 4. h3? un error que, como se ha comentado más arriba, parece ser una forma de llegar a la misma posición que en la primera partida, sólo que con los colores invertidos. Se va de las manos 4. d4 abriendo líneas con vistas a aprovechar la ventaja de desarrollo y la debilidad del flanco de rey negro. 4. ..., fe4 5. Ce4 Cc6 6. Cfg5 d5 7. Dh5 g6 8. Df3 Ch6 9. Cf6 Re7 10. cd5 Rd6 11. Ce4 Rd5 12. Ac4 Rc4 13. Db3 Rd4 14. Dd3#





La tercera versión es idéntica a la primera, sólo que con los colores cambiados, y se sitúa en un lugar y una fecha diferentes: París, 1802.

MADAME DE RÉMUSAT vs NAPOLEÓN
PARÍS, 1802
B02 DEFENSA ALEKHINE

1. e4 Cf6 2. d3 Cc6 3. f4 e5 4. fe5 Ce5 5. Cc3 Cfg4 6. d4 Dh4 7. g3 Df6 8. Ch3 Cf3 9. Re2 Cd4 10. Rd3 Ce5 11. Rd4 Ac5 12. Rc5 Db6 13. Rd5 Db6#

Harry Golombek, [xi] en su Enciclopedia del Ajedrez, opina que “las características de esta partida revelan con claridad que se trata de una composición. Además, ambos jugadores parecen hacerlo tan mal como les es posible. Especialmente las negras, a las que al final se les puede aplicar muy bien la frase: la guardia muere, pero no se rinde”. [xii]



[i] París 1780-París 1821. Escritora francesa, fue dama de honor de la emperatriz Josefina. Su correspondencia y sus memorias, publicadas póstumamente, son un documento de primera mano para el conocimiento de la vida durante el Consulado y los principios del Imperio.


[ii] Medina, Antonio. Napoleón y el ajedrez. Jaque 90. San Sebastián, junio de 1979.


[iii] Louis Antoine de Borbón, duque d’Enghien (1773-1804). Aristócrata exilado en Alemania, fue juzgado por conspiración para derrocar a Napoleón. Hallado culpable, fue fusilado la madrugada del 21 de Marzo de 1804.


[iv] Borrell, Máximo. Ajedrez brillante. Bruguera. Barcelona, 1975.


[v] Borrell, Máximo. Op. Cit., pág. 134.


[vi] Corneille. Cinna Acto IV, escena II.


Quién perdona fácilmente, invita al delincuente:
Castiguemos al asesino, declaremos proscritos a los cómplices
¡Más qué! Siempre sangre, y siempre suplicios…
Y la sangre derramada de mil conjuras
Marcando mis días malditos.



[vii] Corneille. Op. Cit. Acto V, escena III 


Yo soy mi maestro así como del universo:
Lo soy y quiero serlo. ¡Oh siglos! ¡Oh memoria!
Conserva mi última victoria para siempre.
Yo triunfé hoy de manera justa
Lo que me recuerda que puedo llegar hasta vosotros.


[viii] Voltaire. Alzira


Los dioses a los que servimos conocen la diferencia.
Los tuyos piden la muerte y la venganza,

Y los míos, cuando tu brazo acaba de asesinarme,
Me ordenan que te compadezca y te perdone.


[ix] Chardigny, Louis. Op. Cit., pág. 91.


[x] Malraux, André. Vida de Napoleón contada por él mismo. Edhasa. Barcelona, 1993.


[xi] Golombek, Harry. Op. Cit.


[xii] Célebre frase pronunciada por Cambronne, comandante de la vieja Guardia, en Waterloo cuando los ingleses propusieron, al ver el heroísmo con que combatían sus miembros, su rendición con todos los honores. La versión de Golombek es algo más suave que la que recogen los libros de historia. Al parecer, lo que dijo realmente Cambronne fue: “¡Merde! La garde meurt, mais ne se rend pas”.


ILUSTRACIONES

"Napoleón jugando al ajedrez" por el artista húngaro Sándor Badacsonyi.

Fotograma de la serie de televisión "Napoleon & Love" de 1974 

martes, 3 de mayo de 2011

NAPOLEÓN BONAPARTE II

De entre todos ellos, es de Napoleón Bonaparte de quien nos han quedado vestigios más claros de su afición al ajedrez. Casi todos los biógrafos mencionan su afición al juego así como su poca habilidad para el mismo. Albert Manfred dice que “a Napoleón le gustaba mucho jugar al ajedrez, pero contra lo que se podía esperar, este hombre con notable disposición hacia las matemáticas, no conseguía penetrar en sus secretos” [i]; y Louis Chardigny dice que “era muy malo al ajedrez al que Hortense [ii] le ganaba siempre”. [iii] Su secretario, Bourrienne, dejó constancia de ello en sus memorias: “Bonaparte también jugaba al ajedrez, aunque no muy a menudo ya que era un jugador de tercera fila y no le gustaba perder a un juego que, no sé porqué, pasa por ser una imitación del gran juego de la guerra, donde Napoleón no temía a nadie. Le gustaba jugar conmigo porque, aunque era mejor que él, no siempre era capaz de vencerle. En cuanto tenía una partida ganada, se negaba a seguir, prefiriendo dormirse en los laureles”. [iv] Testimonios contemporáneos dicen que era un jugador no demasiado fuerte, dado que nunca dedicó tiempo al estudio del juego, por lo que jugaba las aperturas bastante mal, que se impacientaba si sus rivales empleaban mucho tiempo de reflexión antes de hacer su jugada, que si llegaba igualado al medio juego podía encontrar alguna combinación brillante, y que se mostraba irritable y malhumorado cuando perdía. [v]


En su juventud frecuentó, como la mayoría de los revolucionarios franceses, el café de la Régence, gran templo del ajedrez europeo de los siglos XVIII y XIX, donde los grandes del ajedrez galo: Légal, Philidor, Deschapelles, La Bourdonnais, Saint Amant alternaban con lo más granado de la intelectualidad de la época: Diderot, Voltaire, Rousseau y de la política: Robespierre, Talleyrand. Allí se conservó durante mucho tiempo una mesa con la siguiente inscripción: table où Napoleón, premier consul, joua aux Èchecs. Café de la Régence. [vi] También se sabe que jugaba en los momentos de descanso de sus campañas militares. Durante la campaña de Italia expresó su intención de ir Mantua porque le habían dicho que el comandante de aquella plaza, el general Beauvoir, era un gran jugador y deseaba jugar con él. A propósito de esta partida, Bourrienne cuenta una anécdota de dudosa credibilidad: “Beauvoir le pidió que señalara cualquier peón, con el cual él le daría mate, añadiendo que, si el peón fuera capturado, Bonaparte sería el vencedor. Bonaparte señaló el peón de torre dama. Se hizo una marca al peón y fue este peón precisamente el que dio jaque mate. Bonaparte no quedó muy complacido”. [vii] ¡No es para menos! Durante la campaña de Egipto jugaba con Poussielgue y Amédé Jaubert. Durante la campaña de Polonia, con Berthier. Durante la de Rusia, con Murat, Bourrienne, Berthier y el duque de Bassano. [viii] En las Tullerías jugaba frecuentemente con sus mariscales, llegando a recibir al embajador de Persia durante una partida con Berthier. Lejos de interrumpir el juego para atender al embajador, llamó a Jaubert para que oficiara de intérprete y celebró la audiencia sin dejar de jugar la partida. [ix] Se sabe que en el Northumberland, el barco que le conducía al exilio, se quejaba de que no hubiera a bordo algún buen jugador. [x] Y, al final de su vida, en el exilio de Santa Elena, son muchos los testimonios de su afición a jugar con los miembros de su séquito o con sus invitados ingleses; y de sus malas artes: Madame de Montholon cuenta en sus memorias que defendía el principio de “pieza tocada, pieza jugada, pero sólo para sus adversarios, para él era distinto y siempre encontraba una buena razón para que eso no le afectara y si se le reprochaba, se reía”. [xi] 

Como curiosidad he aquí el retrato que de Napoleón trazara la baronesa de Staël [xii] en el que usa una metáfora ajedrecística para describirlo: “la fuerza de su voluntad consiste en el imperturbable cálculo de su egoísmo; es un hábil jugador de ajedrez, cuyo adversario es el género humano, al que se propone dar jaque y mate”. [xiii] El propio Napoleón utilizó metáforas de corte ajedrecístico para explicar sus maniobras militares como cuando, durante la campaña de España, al referirse a sus intenciones frente a una posible insurrección en Alemania, dijo: “cuando España esté sometida, tendré que volver a Alemania y desplazar al Gran Ejército, que es la reina de mi tablero”. [xiv]

Durante la vida de Napoleón (1769-1821), Francia es la potencia hegemónica en el mundo del ajedrez, atrás había quedado el dominio que los jugadores españoles e italianos habían ejercido durante el Renacimiento y el Barroco. En general, y aunque las dificultades en las comunicaciones hacían difíciles los encuentros entre ajedrecistas de países lejanos y por lo tanto es arriesgado emitir un juicio definitivo sobre este tema, se considera que las dos naciones con mayor potencial eran Francia y Gran Bretaña. Los ajedrecistas franceses se impusieron casi siempre a sus homólogos ingleses. Deschapelles (oficial del ejército napoleónico y acérrimo bonapartista) a Cochrane en 1821; La Bourdonnais también a Cochrane en 1821, a Lewis en 1823 y a McDonnell en 1834. Esta tendencia no se invertiría hasta 1.843 año en que, pese a perder un encuentro previo, Staunton logró derrotar a Saint-Amant. Pero, antes que ellos, y por encima de todos, destaca la figura de Philidor. 


Philidor, músico de profesión, reinó de forma ininterrumpida en el ajedrez europeo desde que derrotó a M. de Kermur, señor de Légal, en 1.750 hasta su muerte en 1.795. Su dominio fue tan absoluto que, en la mayoría de las partidas que se conservan de él, sus rivales cuentan con algún tipo de ventaja, bien en material bien en movimientos. Esta superioridad de Philidor se debía a una profunda concepción estratégica, muy superior a la de sus contemporáneos, que tomaría cuerpo en su libro Analyse du jeu des Echecs, publicado en París en 1.749. En este libro, que en opinión de Golombek [xv], se adelantó 200 años a su tiempo, Philidor prestó especial atención a las estructuras de peones y al estudio de la fase final de las partidas. El éxito del libro fue inmediato y duradero, sólo en vida de su autor se publicaron 22 ediciones.
                                                                              
Se ha hecho célebre la sentencia de Philidor: “los peones son el alma del ajedrez”, en ella no sólo se sintetiza uno de los principio fundamentales de su sistema sino que también se ha pretendido simbolizar con ella los profundos cambios que estaba experimentando la sociedad de su época y que desembocarían en la Revolución Francesa. Sin pretender insinuar la existencia de alguna intención simbólica premeditada en la frase de Philidor, a quien por cierto la revolución sorprende en Londres y a quien las nuevas autoridades impiden su regreso a Francia,  lo cierto es que el juego, que nació en un ámbito palaciego y que había sido hasta entonces juego de reyes y nobles, empieza a extenderse en esta época a las clases medias y pronto se convierte en una actividad muy del gusto de la burguesía.

El éxito del ajedrez fue tal que hasta se organizaron bailes de máscaras que tenían como tema el ajedrez. En uno de ellos, por lo menos, tomó parte el propio Napoleón, según cuenta Fernando Arrabal. [xvi] Fue, en el organizado el 25 de Febrero de 1810 por la reina Carolina de Nápoles, hermana de Napoleón, en París. El suelo del salón de baile fue cubierto por una tela en la que se dibujaron los 64 escaques y los trebejos fueron políticos, militares y damas de la buena sociedad del Imperio. Al parecer fue una mezcla de ajedrez viviente y danza, ya que antes del baile propiamente dicho, los participantes representaron una partida.

A lo largo del tiempo fueron apareciendo algunas partidas que supuestamente había disputado Napoleón en diversos momentos de su vida. Estas partidas, cuya autenticidad se ha puesto repetidamente en duda, han sido publicadas varias veces por la prensa especializada: Antonio Medina Napoleón y el Ajedrez. Revista Jaque nº 90; Juan María Solare Napoleón ajedrecista. Revista Jaque nº 464 son dos ejemplos de ello.

Las partidas atribuidas a Napoleón son tres: una, de la que hay tres versiones distintas, con Madame de Rémusat, otra con el célebre autómata conocido como “El Turco” y la última con el mariscal Bertrand en el exilio de Santa Elena. Vamos a verlas siguiendo un orden cronológico para terminar con una pequeña miscelánea de temas relacionados con Napoleón y el ajedrez. 


[i] Manfred, Albert. Napoleón Bonaparte. Akal. Madrid, 1980.

[ii] Hortense de Beauharnais (1783-1837). Hijastra de Napoleón, éste la casó con su hermano Luis y los elevó al trono de Holanda.

[iii] Chardigny, Louis. Napoleón, el hombre. Edaf. Madrid, 1989.

[iv] Fauvelet de Bourrienne, Louis Antoine. Mémoires sur Napoleón, le directoire, le consulat, l’empire et la restauration. Ladvocat. París, 1829. Capítulo XXI. Citamos por la edición electrónica de David Widger para http://ibiblio.org/gutenberg/etext02/nb17v11.txt/06/11/02.

[v] Recogido en The Café de la Régence, by a Chess-player. Fraser’s Magazine. Vol. XXII, July to December,1840. Citamos según la edición electrónica http:/mark-weeks.tripod.com/chw01/gwf-2202.htm.24/02/2003.

[vi] Golmayo, Manuel. Temas de ajedrez. Dossat. Madrid, s/f.

[vii]Fauvelet de Bourrienne, Louis Antoine. Op. Cit. Capítulo XXI.

[viii] Lucas, Bernard. Napoleón, joueur d’echecs. http://www.mjae.com/reyes/napoleon.html.27/09/02

[ix] The Café de la Régence, by a Chess-player. Fraser’s Magazine. Vol. XXII, July to December,1840. Citamos según la edición electrónica http:/mark-weeks.tripod.com/chw01/gwf-2202.htm.24/02/2003.

[x] Fauvelet de Bourrienne, Louis Antoine. Op. Cit. Capítulo XVI.

[xi] Candé-Montholon, François de. Le journal secret d’Albine de Montholon, mâitresse de Napoleón. Albin Michel. París, 2002.

[xii] Germaine Necker, baronesa de Staël-Holstein (1766-1817). Escritora francesa de notable influencia en el desarrollo del romanticismo francés. Sus salones eran frecuentados por los políticos e intelectuales de la época.

[xiii] Ludwig, Emil. Napoleón. Juventud, Barcelona, 1929.

[xiv] Gallo, Max. Napoleón. Planeta. Barcelona, 1997.

[xv] Golombek, Harry. Enciclopedia del ajedrez. Parramón. Barcelona, 1979.

[xvi] Arrabal, Fernando. Crónicas de Ajedrez. Alta Fulla. Barcelona, 1985.

ILUSTRACIONES 

(Arriba) Napoleón como rey de un juego de ajedrez chino tallado en marfil. Publicada por Gareth Williams en su libro Jaque Mate. Grijalbo-Mondadori. Barcelona, 2001

(Centro) Caricatura de Napoleón jugando al ajedrez con Lord Cornwallis (1802). Gareth Williams, Op. cit., sin indicar la fuente.

Se refiere a la Paz de Amiens que significó el primer gran triunfo de la política de Napoleón.

El texto dice (según traducción de Carlos del Valle en la edición citada): 

-   Napoleón: “Jaque al rey. Recuerde que no es la primera vez; creo que unas cuantas maniobras más le convencerán de que estoy más preparado de lo que usted piensa”.
     -   Cornwallis: “Maldición, voy a perder esta partida; usted es demasiado para mi”.

(Abajo) Napoleón como rey de un juego de ajedrez berlinés fechado en 1825. El rey del otro bando era Federico el Grande de Prusia. Publicado por Roswin Finkenzeller, Wilhelm Ziehr y Emil M. Bührer en Ajedrez, 2000 años de historia. Anaya Madrid, 1989.