lunes, 18 de junio de 2007

WILLIAM HENRY FOX TALBOT


La foto de arriba es con toda probabilidad la más antigua de la Historia de la Fotografía en la que aparece el ajedrez. En realidad, es una de las más antiguas fotografías sobre cualquier tema. La tomó en 1842 William Henry Fox Talbot, uno de los pioneros de la fotografía e inventor del sistema negativo-positivo que ha sido la base de la fotografía hasta la reciente aparición de lo digital.

Si no fuera porque fue un inglés del siglo XIX, uno estaría tentado de definirlo como un hombre del Renacimiento: sus intereses, además de la física y la química necesarias para sus investigaciones fotográficas, abarcaban las matemáticas, la etimología, la política (fue diputado en el parlamento) y la traducción de textos asirios en escritura cuneiforme.

La segunda versión del tema es de1844. Los retratados son Antoine Claudet y el reverendo Calvert Richard Jones, con sombrero de copa. Ambos eran fotógrafos y pertenecían al círculo de científicos e intelectuales que se reunía alrededor de Talbot. Esta segunda versión, de la que a su vez hay variantes en las que los personajes intercambian su posición, se ha atribuido en ocasiones a Claudet, aunque realmente parecer ser obra de Talbot.

Las dos tomas están hechas siguiendo el procedimiento inventado por Talbot, la calotipia, que explicado a la pata la llana consiste en preparar un papel empapándolo de nitrato de plata y sumergiéndolo después en yoduro potásico. Se sensibiliza con más nitrato de plata y ácido gálico. Se toma la fotografía colocando el papel húmedo entre dos cristales (y en una cámara, por supuesto) y se revela utilizando de nuevo nitrato de plata y ácido gálico. El negativo resultante se fija con tiosulfato de sodio.

Vale.



FICHA TÉCNICA
WILLIAM HENRY FOX TALBOT
THE CHESS PLAYERS (LOS JUGADORES DE AJEDREZ). 1842
CALOTIPO. COPIA SOBRE PAPEL SALADO
COLECCIÓN DE LA ROYAL PHOTOGRAPHIC SOCIETY

THE CHESS PLAYERS (LOS JUGADORES DE AJEDREZ). 1844
CALOTIPO. COPIA SOBRE PAPEL SALADO. 20X15 CM.
COLECCIÓN DEL BRITISH COUNCIL

domingo, 10 de junio de 2007

EL INGENIOSO HIDALGO

La litografía que ilustra estas líneas es obra de A. Paul Weber, artista que vio en el ajedrez una forma de simbolizar conflictos entre personas que encarnaban intereses o formas de ver el mundo encontradas. A partir de 1937, inició una serie de litografias protagonizadas por políticos, personajes históricos o literarios enfrentados en una partida de ajedrez.

En el Quijote, Alonso Quijano y Sancho Panza no juegan al ajedrez pero hablan de él. Concretamente en el capítulo XII de la segunda parte, después de la aventura de la carreta de la Muerte y antes de la del Caballero de los Espejos, reflexionando sobre el encuentro con los cómicos, don Quijote dice:

―Pues lo mesmo ―dijo don Quijote– acontece en la comedia y trato deste mundo, donde unos hacen los emperadores, otros los pontífices, y, finalmente, todas cuantas figuras se pueden introducir en una comedia; pero, en llegando al fin, que es cuando se acaba la vida, a todos les quita la muerte las ropas que los diferenciaban, y quedan iguales en la sepultura.
―Brava comparación ―dijo Sancho–, aunque no tan nueva que yo no la haya oído muchas y diversas veces, como aquella del ajedrez, que, mientras dura el juego, cada pieza tiene su particular oficio; y, en acabándose el juego, todas se mezclan, juntan y barajan, y dan vueltas con ellas en una bolsa, que es como dar con la vida en la sepultura.
―Cada día, Sancho ―dijo don Quijote–, te vas haciendo menos simple y más discreto.

El tema de la muerte como gran igualadora es tópico en la literatura renacentista y abunda en la literatura emblemática. Sirva como ejemplo el siguiente, que es número 23 de los que publicó Sebastián de Covarrubias en sus Emblemas Morales.


El mote viene en francés: roys, pyons dans le sac son eguaux
La glosa es la siguiente:
El rey, la dama, alfil, roque, caballo,
cada cual de estos tiene en el tablero
su casa, su poder, y en el mudallo
se guarda orden y concierto entero.
Al fin del juego por mi cuenta hallo
que en saco el peón entra primero
y al rematar, los bienes y los males
de aquesta vida, todos son iguales.

En tanto que vivimos, cada uno tiene su puesto en la república, con cuya variedad se compone y se conserva. Pero llegado el día de la muerte la tierra nos recibe con tanta igualdad que no hay distinción del rico al pobre. Y así es como la bolsa de los trebejos en el ajedrez, que acabado el juego todos entran confusamente en el saco. Y esto nos significa el mote francés: roys, pyons dans le sac son eguaux.


Hay más ajedrez en el Quijote, pero lo dejaremos para otra ocasión.


FICHAS TÉCNICAS
A. Paul Weber
Don Quijote und Sancho Pansa, 1.975
Litografía. 52x39 cm.
Museo A. Paul Weber. Retzenburg.


Miguel de Cervantes
Don Quijote de la Mancha
Galaxia Gutemberg/Círculo de Lectores. Madrid, 2004.

lunes, 4 de junio de 2007

BLADE RUNNER


Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.

El texto que antecede es parte del discurso final de Roy Batty, el androide de Blade Runner. Más ágil, más fuerte, más inteligente y más humano que los propios humanos, y tan desdichado como ellos ante la fatal perspectiva de la muerte. Sólo que en su caso la muerte es a plazo fijo.

En su búsqueda desesperada de respuestas, en su intento de ganar algo de tiempo, el ajedrez le prestará la excusa que le permitirá acceder a su creador.

Batty (Rutger Hauer, en la versión castellana con la voz de Constantino Romero) está en casa de J.F. Sebastian (William Sanderson, Albert Trifol) un genetista de la Tyrell Corporation, la empresa que creó los androides, buscando la forma de entrevistarse con su creador, el Dr. Eldon Tyrrell (Joe Turkel, Luis Posada).

Un tablero de ajedrez llama su atención y después de observar brevemente la posición hace una jugada:

SEBASTIAN
―No. El rey come a la reina, ¿lo ve? Un fallo.

Batty no le da demasiada importancia pero poco después pregunta:

BATTY
―¿Es bueno?

SEBASTIAN
―¿Quién?

BATTY:
― Su oponente.

SEBASTIAN
―Ah, ¿el doctor Tyrell? Sólo le he ganado una vez al ajedrez. Es un genio. Él les diseñó.

Batty intuye que el ajedrez puede ser la llave de entrada a Tyrell y se encamina hacia su casa

TYRELL
―Qué desea usted, Sebastian?

SEBASTIAN
―Reina a alfil 6. Jaque.

TYRELL
―Tonterías. Espere un momento. Reina a alfil 6; ridículo. Reina a alfil 6. Hum... Caballo por reina. ¿Qué pasa, Sebastian? ¿En qué está pensando?

BATTY
―Alfil a rey 7. Jaque.

SEBASTIAN
―Alfil a rey 7. Jaque mate.

TYRELL
―Se le ha iluminado el cerebro, ¿eh? La leche y los pasteles le mantienen despierto, ¿eh? Vamos a discutir esto. Será mejor que suba, Sebastian.

Y las puertas se abren para que Batty se enfrente a su creador. Lo que pasa a continuación ya lo saben Vds.

De la conversación transcrita se ha deducido que la posición en la que Batty interviene es la siguiente:


Y la partida, hasta ese momento, se habría desarrollado de la siguiente forma:

SEBASTIAN, J.F. – TYRELL, Dr. ELDON
C33 GAMBITO RE REY
Los Ángeles, 2019.
1.e4 e5 2.f4 ef4 3.Ac4 Dh4 4.Rf1 b5 5.Ab5 Cf6 6.Cf3 Dh6 7.d3 Ch5 8.Ch4 Dg5 9.Cf5 c6 10.g4 Cf6 11.Tg1 cb5 12.h4 Dg6 13.h5 Dg5 14.Df3 Cg8 15.Af4 Df6 16.Cc3 Ac5 17.Cd5 Db2 18.Ad6 Ag1 19.e5 Da1 20.Re2 Ca6 21.Cg7 Rd8 a partir de este punto el juego blanco será conducido por Batty 22.Df6 Cf6 23.Ae7#

VER LA PARTIDA EN EL VISOR

Efectivamente, la partida que sirvió de inspiración a los guionistas de Blade Runner fue la Inmortal. La celebérrima partida que Anderssen le ganó a Kieseritzky en Londres en 1851.

Por cierto, en la primera frase reseñada se desliza un error en la versión castellana. Después de la jugada de Batty no es el rey el que come la dama sino el caballo. En la versión original Sebastian dice: No, Knight takes Queen. See? Won't do. Lo que es consecuente con la posición del tablero. El error se rectifica cuando Tyrell hace su jugada.

Es habitual que la crítica considere que la partida de ajedrez simboliza la rebelión del androide contra su creador y su ansia de inmortalidad, en el sobrenombre con que es conocida esta partida entre los aficionados encuentra un argumento adicional. Y luego se suele divagar sobre la capacidad de los peones de transmutarse en otra pieza al alcanzar la octava fila alcanzando una suerte de renacimiento.

Que, desde el punto de vista dramático, la partida simbolice el enfrentamiento hombre máquina no me cabe la menor duda. Otra cosa son las divagaciones sobre la inmortalidad. Batty no quiere la inmortalidad, quiere ganar tiempo a la muerte; igual que un caballero escandinavo pretendió siglos antes que él, caballero que, por cierto, para lograrlo se enfrentó con la muerte en una partida de ajedrez. Curiosamente no he visto en ningún sitio relacionar ambas películas.




FICHA TÉCNICA
BLADE RUNNER
Warner Bros. Pictures, 1982.
DIRIGIDA POR RIDLEY SCOTT
GUIÓN DE DAVID WEBB PEOPLES Y HAMPTON FANCHER BASADO EN LA NOVELA DE PHILIP K. DICK DO ANDROIDS DREAM OF ELECTRIC SHEEP?
REPARTO
RICK DEKARD (HARRISON FORD)
ROY BATTY (RUTGER HAUER)
J.F. SEBASTIAN (WILLIAM SANDERSON)
ELDON TYRELL (JOE TURKEL)
RACHAEL (SEAN YOUNG)
PRIS (DARYL HANNAH)

jueves, 10 de mayo de 2007

LA VARIANTE DEL UNICORNIO O LA PARTIDA QUE SALVÓ AL MUNDO

En La variante del unicornio, del norteamericano Roger Zelazny, se cuenta el enfrentamiento entre un hombre y un unicornio con el destino de la humanidad en juego. El relato está incluido en el volumen Unicorns Variations (una antología que reúne diversos relatos y ensayo) publicada por Timescape Books en 1983. 

La gestación del relato tiene su gracia. A Zelazny le habían propuesto participar en dos antologías de cuentos cortos; una requería relatos ambientados en un bar y la otra relatos protagonizados por un unicornio. El escritor le comentó el hecho a un amigo que estaba al tanto de que se estaba preparando una tercera antología, centrada esta en el ajedrez. El amigo lo tuvo claro, sugirió a Zelazny que escribiera un relato protagonizado por un unicornio, ambientado en un bar y en el que se disputase una partida de ajedrez. Así podría vender el relato tres veces. Roger lo hizo  y el resultado tuvo tanto éxito que le llevó a ganar un Premio Hugo en 1982. 


Cubierta de James Warhola para la edición de 1987 de  Unicorn Variations de Avon Books


El unicornio, Tlingel, no es ese animal de albor inmaculado cuyo genio altivo solo se atemperaba en presencia de una virgen, y por el que el hombre del Medievo padeció gran número de penalidades, ya que no cejó en el vano empeño de capturarlo para poder preparar, con su cuerno helicoidal, un unto al que, entre otras muchas, se le atribuían propiedades confortativas del miembro natural. Al contrario, Tlingel es negro y su objetivo es destruir el mundo, como si los seres humanos no nos diésemos buena maña para ello nosotros solitos.

Martin, su oponente, es un antiguo jugador profesional de ajedrez al que su incapacidad para soportar la presión había impedido medrar adecuadamente en los ciclos de candidatos al título mundial, lo que le había hecho de él un ser solitario y con querencia al frasco.

El azar reúne a ambos contendientes y cuando Martin descubre que Tlingel es un apasionado ajedrecista intenta frustrar sus planes retándole a una partida de ajedrez con la salvación del mundo como apuesta. Si la presión de una partida oficial había sido casi insoportable para Martin, ahora, con la vida de millones en juego, era algo difícil solo de imaginar. Pero, como siempre hay un buen dios que ayuda a los borrachines, un inesperado acontecimiento vendrá en su ayuda…


Ilustración para la cubierta de Unicorns Variations en una edición de 1985
de la editorial Sphere Science Fiction a cargo de Peter Goodfellow


La partida entre Martin y Tlingel, gracias a la cual está Ud. vivo, lector, no lo olvide, es la siguiente:


MARTIN - TLINGEL

C67. APERTURA RUY LÓPEZ. DEFENSA BERLINESA.

VARIANTE RÍO DE JANEIRO.

En alguna parte del desierto de Nuevo México, s/f

1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3.Ab5 Cf6 4.0-0 Cxe4 5.d4 Cd6 6.dxe5 Cxb5 7.a4 d6 8.e6 fxe6 9.axb5 Ce7 10.Cc3 Cg6 11.Cg5 Ae7 12.Dh5 Axg5 13.Axg5 Dd7 14.b6 cxb6


15.Cd5 exd5 16.Tfe1+ Rf8 17.Ta3 Ce5 18.Txe5 dxe5 19.Tf3+ Rg8 20.Ah6 De7 21.Axg7 Rxg7 22.Tg3+ Rf8 23.Tf3+ Rg7 24.Tg3+ 1/2-1/2


Y el mundo se salvó por triple repetición de posición.



En realidad, la partida fue disputada en Munich en 1900 entre Alexander Halprin, un jugador austriaco de segunda fila, y el gran Harry Nelson Pillsbury. Para terminar, una curiosidad: en las bases de datos aparece recogida una partida, idéntica solo que disputada 100 años después de la original, entre un tal Noble y otro tal Becker en un campeonato sub 16 de Hesse. No será la última vez que dos amigos pactan tablas de antemano pero deciden divertir un poco a la concurrencia aprovechándose del talento ajeno. De paso, y quizá sin saberlo, rindieron homenaje en su centenario a la partida que salvó al mundo.

Sobrecubierta de la 1ª edición. Timescape Books, 1983.



viernes, 4 de mayo de 2007

2001: UNA ODISEA DEL ESPACIO


Aunque ha sido comentada ampliamente en muchos sitios, permítanme que abunde, aunque sea rápidamente, sobre 2001: una odisea espacial.

En la novela de Arthur C. Clarke leemos, en la versión de Antonio Ribera para BOOKS/MEDIASAT:

Para distraerse, siempre podía entablar con Hal un gran número de juegos semimatemáticos, incluyendo las damas y el ajedrez. Si se empleaba a fondo, Hal podía ganar cualquiera de esos juegos, pero como ello sería malo para la moral, había sido programado para ganar sólo el cincuenta por ciento de las veces y sus contrincantes humanos pretendían no saberlo.

Es la única mención al ajedrez que hay en el libro por lo que podemos suponer que la partida de ajedrez entre el astronauta Poole y el ordenador Hal es fruto de Stanley Kubrick, por otra parte conocido y confeso apasionado jugador de ajedrez.


Mucho se ha discutido sobre esta partida, y casi todo para desentrañar si el célebre error que comete el ordenador al cantar la jugada decimoquinta es un fallo de los guionistas o un guiño de Kubrik al espectador versado en ajedrez para advertirle de que Hal está empezando a perder el oremus.

La cuestión es ésta: en la posición del diagrama...


...tiene lugar el siguiente diálogo entre el astronauta Frank Poole (Gary Lockwood, en la versión española con la voz de Manolo Cano) y el ordenador Hal 9000 (Douglas Rain en inglés y Felipe Peña en español):
FRANK
―La reina se come el peón.

HAL
―Y el alfil se come el caballo.

FRANK
―¡Vaya jugada! Torre a rey uno.

HAL
―Lo siento, Frank. Creo que se equivoca. Reina a alfil 3. Alfil come reina. Caballo come alfil: mate.

FRANK
―Ya… Parece que tienes razón. Sí señor.

HAL
―Gracias por una partida tan agradable.

FRANK
―No, de nada.


Educados, sí que eran.

El problema con la secuencia es que, en la notación descriptiva empleada, la jugada número 15 de Hal debía cantarse: Dama a alfil seis, ya que en este sistema cada bando cuenta las filas desde su lado. Un error de este tipo es imposible en un ordenador.

Por cierto, el doblaje castellano añade una segunda incorrección ya que la primera jugada de Hal debía ser alfil por peón de caballo y no alfil por caballo.

Sea como fuere, y dado que el ordenador empieza a dar muestras inquietantes de autonomía, y de insanía, justo en la siguiente secuencia, la escena simboliza la ventaja que el ordenador tiene sobre los astronautas y prepara, de alguna forma, los acontecimientos que se desencadenarán posteriormente.

Hasta el momento en cuestión, la partida había transcurrido de la siguiente forma:

FRANK POOLE - HAL 9000
C86 APERTURA RUY LÓPEZ
Nave espacial Discovery de camino hacia Júpiter, 2001.


1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3. Ab5 a6 4. Aa4 Cf6 5. De2 b5 6. Ab3 Ae7 7.c3 0-0 8.0-0 d5 9.ed5 Cd5 10.Ce5 Cf4 11.De4 Ce5 12.Da8 Dd3 13.Ad1 Ah3 (aquí comienza la escena) 14.Da6 Ag2 15.Te1 Df3 0-1




La partida, disputada en realidad entre dos jugadores alemanes de principios del siglo XX, Roesch y el más conocido Willi Schlage, está comentada en el excelente sitio del escritor y ajedrecista Tim Krabbé.

FICHA TÉCNICA

2001: A Space Odyssey. Metro Goldwin Mayer. U.S.A., 1968.
DIRIGIDA POR STANLEY KUBRICK
GUIÓN DE ARTHUR C. CLARKE Y STANLEY KUBRICK

REPARTO
KEIR DULLEA ( Dave Bowman) Arsenio Corsellas
GARY LOCKWOOD (Frank Poole) Manolo Cano
WILLIAM SYLVESTER (Doctor Floyd) José Luis Sansalvador
DOUGLAS RAIN (HAL) Felipe Peña


lunes, 30 de abril de 2007

EL INFIERNO DIGITAL

En esta novela, llamada en la contraportada techno thriller, aunque a mí me parece más bien dentro del género de terror, se trata de la construcción de un edificio inteligente de ultimísima generación. Tan inteligente que la actividad humana se ha reducido al mínimo. El control de las temperaturas, el mantenimiento de la piscina, la limpieza de los servicios, el sistema antiincendios, la seguridad y otro sinfín de cosas son controlados por un potente ordenador central.

Pero, el día que todo el equipo de arquitectos, programadores y personal auxiliar hace la inspección previa a la entrega del edificio a los clientes, algo falla. Todo se estropea y los miembros del equipo, presos en el edificio, empiezan a morir poco a poco. Pronto descubrirán que el ordenador ha tomado el control de todo y busca la eliminación de los seres humanos que hay en su interior.

Desesperadamente intentan desconectar el ordenador o por lo menos desactivar el programa pero todos los intentos son infructuosos. Un programador descubre que, por error, el ordenador central considera que el exterminio de todos los habitantes del edificio no es sino un juego: un simple juego de ordenador. Bob Beech, el programador, intenta detener la masacre jugando al ajedrez con el ordenador, Ismael.

El libro, además de ser una reflexión irónica sobre la deshumanización de cierta arquitectura moderna, plantea el tema de la inteligencia artificial y la posibilidad de que las máquinas lleguen a tomar conciencia de si mismas y alcancen de alguna manera el estatus de seres vivos.

El ajedrez, que hasta hace poco era el último reducto del orgullo humano ante el ordenador, suele ser un método muy utilizado en la ficción para significar el enfrentamiento entre el hombre y la máquina. Sirvan como ejemplo 2001: una odisea del espacio y Blade Runner donde también aparece el ajedrez con idéntica función.

En la novela, diferentes personajes comentan aspectos de la partida y en un apéndice al final del libro viene la notación de una partida con la indicación de que fue jugada realmente por el autor con uno de los mejores programas de la época. A continuación reproducimos la partida colocando en su lugar los comentarios del autor (en cursiva) y añadiendo algunos de nuestra propia cosecha:


BEECH, BO
B - ISMAEL

A02 APERTURA BIRD

Los Ángeles, 1995

1.f4

Vista su situación de desventaja, Beech se decidió por un juego cerrado, con una apertura poco convencional, peón de f2 a f4, renunciando de momento a cualquier iniciativa. Desde el punto de vista de la simple aritmética, sabía que era mejor peón de e2 a e4, porque así despejaba cuatro escaques para la reina, pero al mismo tiempo dejaba un peón indefenso y Beech consideró que eso podría convertirse fácilmente en una fuente de problemas. Pensó, además, que Ismael conocería todos los análisis existentes sobre el juego abierto a partir de e2-e4.

Efectivamente, la apertura Bird puede definirse como poco convencional en términos estadísticos. Pero el resto de la argumentación es débil. Sobre todo porque no hay ninguna razón por la que el libro de aperturas de Ismael no estuviera perfectamente actualizado para enfrentarse a la apertura Bird.

1...f5

Pero sí le pareció raro que Ismael demostrara una cautela semejante jugando con negras.

Una jugada no empleada en la práctica y extraña por lo tanto al juego de los ordenadores, que se nutren de libros de aperturas que reúnen las líneas más usuales de la teoría de aperturas. Dado el interés confesado por Beech por un juego cerrado, una posible incursión por el gambito From con 1...e5 le hubiera dado un soberano disgusto.

2.Cf3 Cf6 3.e3 Cc6 4.Ab5 a6 5.Ac6 dc6 6.d4 g6 7.Ad2 Ag7 8.Ac3 0–0 9.Cbd2 Cd5 10.De2 Tf6 11.0–0–0 Te6 12.Ce5 c5 13.Cf1 Ad7 14.Ad2 cd4 15.ed4 Tb6 16.Ae3 Ae6 17.Cg3 Ce3 18.De3 Ad5 19.b3 e6 20.Td3

Al cabo de veinte movimientos, Beech se sintió más que satisfecho con su posición. Al menos no sufriría una derrota en toda regla.

Después de unas maniobras no del todo ortodoxas, y en la que ambos bandos podían haber mejorado considerablemente su juego, se ha llegado, efectivamente, a una posición defendible para las blancas.

20...Dh4 21.Td2 Ah6 22.Tf2 De7 23.c4 Ac6 24.Cc6 Tc6 25.Tc2 Dd6 26.Tf1 Ag7 27.Td1 Td8 28.Ce2 Da3

Aunque había memorizado el tablero y ya sabía el movimiento que iba a hacer, Beech estudió las piezas durante unos momentos. Tenía la impresión de que Ismael había cometido un error.

Pulsó el ratón, moviendo el rey a b1.

Aunque la del texto no es la mejor, siendo preferible 28...a5, el error fundamental de las negras vendrá dentro de unas pocas jugadas.

29.Rb1 Tcd6 30.Tcd2 Rh8 31.Cc3 h6 32.Ca4 b5 33.Cb2 c5 34.dc5 Db2

Quizá era mejor 34...Txd2 35.Txd2 Txd2 36.Dxd2 Dxc5

35.Tb2 Td1 36.Rc2


36...T1d2??

Éste es el error. Un grave error, por cierto. Inexplicable en un ordenador. También perdía 36...Axb2 37.Rxb2 bxc4 38.Dxe6 por la fuerza del peón pasado, pero con 36...bxc4 37.bxc4 Axb2 38.Rxb2 T8d3 39.Dxe6 T1d2 las tablas son forzadas.

37.Dd2 Td2 38.Rd2 Ab2 39.c6

En una suerte de análisis post mortem entre Beech y el ordenador, aquél se muestra desconfiado por la facilidad de su victoria.

No lo entiendo (...) has jugado muy mal. Creo que me has dejado ganar (...) no hay más que fijarse en el movimiento 39. Jugaste peón come peón, cunado habría sido mejor peón a alfil 6.

En esta posición, la jugada sugerida por Beech es imposible. No sé si será un despiste del traductor o un error del autor aunque da lo mismo: la partida está totalmente perdida por las negras ya que el peón de c es imparable.

El ordenador tranquiliza a Beech aduciendo que está programado para jugar al mismo nivel que su oponente.

39...bc4 40.c7 c3 41.Rc2 Rg7 42.c8D Rf7 43.Da6 Rf6 44.a4 g5 45.fg5 hg5 46.Db6 f4 47.Dd8 Rf5 48.a5 e5 49.Dd7 Rf6 50.a6 f3 51.gf3 e4 52.fe4 Re5 53.a7 Aa3 54.a8D Rf4 55.Df7 Rg4 56.Df5 Rh5 57.Dh8# 1–0

Beech había conseguido derrotar al ajedrez al ordenador asesino, pero no les voy a desvelar si fue suficiente para salvar su vida.

FICHA TÉCNICA

EL INFIERNO DIGITAL

PHILIP KERR

ANAGRAMA. BARCELONA, 1997

TRADUCIDO POR BENITO GÓMEZ IBÁÑEZ


1ª EDICIÓN

GRIDIRON

CHATTO & WINDUS

LONDRES, 1995


martes, 24 de abril de 2007

DE CINE


Quizá porque, como muestra la fotografía que encabeza estas líneas, sus creadores lo jugaban de niños, al cine le gusta el ajedrez. Y si no se lo creen, echen un vistazo a la fantástica web “Chess in the Cinema”, donde hay recogida una enorme cantidad de películas con secuencias ajedrecísticas, que abarcan cronológicamente desde 1903 hasta hoy en día. Les será difícil echar alguna en falta.

Por desgracia, este cariño no siempre ha ido acompañado del cuidado pertinente por parte de la industria en la representación del juego. Así, no es raro encontrar tableros con la casilla negra a la derecha, posiciones disparatadas o simplemente imposibles, jugadores que empuñan las piezas como si se tratara de una vulgar cachiporra, o, algo que me saca particularmente de quicio, profesionales que derriban su rey en señal de abandono.

Valga de ejemplo el siguiente fotograma de «Desde Rusia con amor» en el que se representa la final de un campeonato del mundo.


En un artículo para Madrid Mueve, he comentado los aspectos ajedrecísticos tanto de la película como de la novela homónima.

El mayor esfuerzo por sistematizar la presencia del ajedrez en el cine, hasta donde yo conozco, es el libro de Ettore Ridola Mosse pericolose. Gli scacchi in cent’anni di cinema. Publicado por Messaggerie Scacchistiche. Brescia, 1995. Aunque no deja de ser un catálogo descriptivo de las películas en las que aparece el ajedrez, de forma importante para la trama claro está, constituye un buen punto de partida para estudiar el tema. ¡A ver si alguien se anima!

No se cansen en buscarlo, no está traducido al castellano.

FICHA TÉCNICA
LOUIS Y AUGUSTE LUMIÈRE JUGANDO AL AJEDREZ
FOTOGRAFÍA DE ANTOINE LUMIÈRE
INSTITUTO LUMIÈRE. LYON

viernes, 13 de abril de 2007

EL LIBRO



Pocos son los cómics que tienen como tema central de su argumento el ajedrez. El álbum que comentamos hoy es uno de esos escasos ejemplos.

Trata de ajedrez pero, sobre todo, trata de un libro sobre ajedrez. Un libro que, para algunos, es la mejor novela de tema ajedrecístico que se ha escrito nunca. Aunque yo tengo otra opinión sobre el tema, opinión que tendremos ocasión de comentar en otro momento.

La historia se desarrolla entre 1942 y 2002, en Argentina, y su protagonista es un hombre de mediana edad, librero y coleccionista de literatura alemana en versión original, apasionado jugador de ajedrez.

Su desmedida pasión por las apuestas le lleva a la ruina y se ve obligado a vender su biblioteca. Uno de los volúmenes, una primera edición de "Novela de Ajedrez" de Stefan Zweig, que había pertenecido a un viejo nazi alemán, esconde un secreto entre sus páginas.

En medio, desamor, soledad y traición en el turbulento marco político de la Argentina de posguerra.

Muñoz y Sampayo, dos grandes del cómic mundial, consiguen una narración vigorosa y atractiva, con un guión que hace un inteligente uso del flash-back y un dibujo expresionista, oscuro y muy adecuado a la historia que se está contando.




FICHA TÉCNICA


EL LIBRO
CARLOS SAMPAYO (guión); JOSÉ MUÑOZ (dibujo)
PLANETA DEAGOSTINI. BARCELONA, 2005
TRADUCIDO POR DIEGO DE LOS SANTOS

1ª EDICIÓN
LE LIVRE
CASTERMAN, PARÍS, 2004


EL TURCO

Por empezar por lo más reciente, voy a comentar la novela “La máquina de ajedrez” de Robert Löhr, publicada a comienzos de año por la editorial Grijalbo con traducción de Lluís Miralles de Imperial.

El argumento se desarrolla en torno a la figura de El Turco, el autómata ajedrecista creado en el siglo XVIII por el elector húngaro en Viena Wolfgang von Kempelen para entretener a la corte de María Teresa, y que ha hecho gran fortuna en las artes, con al menos tres novelas, una película y varios libros que intentaron desentrañar su misterio.


El Turco, por supuesto, era un fraude, o más bien un truco de ilusionismo, ya que un hombre, escondido dentro del mecanismo, era quien jugaba las partidas.

Aunque la sospecha de impostura es contemporánea a la aparición del invento, la más célebre acusación de fraude es la que escribió Edgar Allan Poe en su Maelzel's Chess-Player, publicado en el Southern Literary Journal en Abril de 1836.

La novela pretende reconstruir la historia del primer hombre que manipuló el autómata con una fortuna literaria que no tengo ánimos para comentar aquí, pero que no me empuja precisamente a recomendarla.

Sí voy a comentar algunos aspectos que me han llamado la atención.

El primero es común a la mayoría de las historias escritas sobre el Turco. En la realidad, los rivales del autómata eran aristócratas y burgueses que, podemos suponer, solo sabrían mover las piezas, lo que explica la facilidad de sus victorias. En la ficción, los autores insisten en enfrentarlo a jugadores experimentados lo que hace mucho menos verosímil la historia.

El segundo, lo poco realista que es la descripción de las partidas. El escritor parece pensar que cuantas más piezas se cambien, más atractiva será la partida. Un ejemplo nos dará una idea apropiada del tenor de estas descripciones:

Al final, sólo el general de Andrassy defendía al rey, pero el campo de batalla había quedado libre para la intervención de sus cañones, que derribaban todo lo que se ponía en su camino. Evitando la línea de tiro, un jinete blanco se acercó a los últimos cañones y finalmente los conquistó, aunque el mismo cayó poco después a manos de un general.

De todas formas, soy consciente de lo difícil que es describir una partida de forma realista ya que la belleza del ajedrez no está tanto en lo que se ve, en lo que se juega realmente en el tablero, como en lo que no se ve pero está ahí, componiendo un entramado de amenazas, de jugadas posibles, de infinitas variantes, que conforman una realidad virtual que es de la que los aficionados al juego obtienen su satisfacción.

De ajedrez, poco más. Alguna mención a Philidor, y un repaso a la supuesta biblioteca ajedrecística del barón von Kempelen que quizá podamos comentar en otra ocasión, una alusión al tour del caballo y la aparición como personaje de Johan Baptist Allgaier (1763-1823), el jugador austriaco más fuerte de su época y autor de uno de los primeros tratados de ajedrez en lengua alemana: Neue theorestisch-praktische anweisung zum schachpiel. Viena, 1795. Allgaier, precisamente, fue uno de los primeros manipuladores del Turco.

El resto, una novela histórica más, con su pizca de intriga, su pizca de violencia, su pizca de sexo y poco más.



El intento más serio por contar la historia del Turco es el libro de Gerald M. Levitt: The Turk, Chess Automaton, publicado en 2000 por McFarland, en el que Löhr se basó para realizar la novela. Lamentablemente, no está traducido al castellano.

FICHA TÉCNICA
ROBERT LÖHR
LA MÁQUINA DE AJEDREZ
RANDOM HOUSE MONDADORI. BARCELONA, 2007.
TRADUCIDA POR LLUÍS MIRALLES DE IMPERIAL


1ª EDICIÓN
DER SCHACHAUTOMAT
PIPER VERLAG GMBH.MUNICH, 2005