Dos inesperadas referencias ajedrecísticas en una obra de la escritora hispano-argentina Clara Obligado (1950) y el biólogo español Raúl de Tapia. Se trata de Un árbol de compañía, un libro que reflexiona sobre el mundo vegetal —en especial los árboles— y la cultura.
En la página 83, un recuerdo de un Madrid en vías de desaparición.
Está claro, una vez más, que Madrid va dejando de ser de los vecinos para convertirse en una ciudad en venta. Cuando llegué al barrio de las Letras, hace casi cincuenta años, en esta plaza (la plaza de Santa Ana) había un ajedrez gigante con el que jugaban los viejos. Una noche lo vi quemar y nadie lo repuso.
En la página 123, un estremecedor homenaje a un amigo muerto.
Ya ha cumplido diecisiete años cuando un compañero de clase se suicida. Sale con su caballo y, al volver, se ahorca con las cinchas.
Ponemos sobre su tumba un caballo de ajedrez, no recuerdo si negro o blanco.
UN ÁRBOL DE COMPAÑÍA
PÁGINAS DE ESPUMA. MADRID, 2025


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