El poeta Eduardo Scala, un querido amigo de estas páginas, ha dedicado una de sus obras a la promesa argentina Faustino Oro.
Para Scala, el verdadero retrato de un poeta —o, viene a ser lo mismo, de un ajedrecista— debe hallarse en su nombre. El nombre no comunica: revela. En él no está el signo de alguien, sino su ser.
El ajedrez, por su parte, es el rito del infinito sobre el que compone su obra. En el joven Faustino ha hallado —porque el poeta halla, no inventa— que ese rito estaba ya inscrito en su nombre.
.jpg)
.jpg)


No hay comentarios:
Publicar un comentario