miércoles, 5 de noviembre de 2014

DE VARIA INVENCIÓN LXXXV

A mí me gusta el ajedrez porque permite estar horas sin hablar. Ni siquiera se necesita escuchar cuando el otro habla. Uno se queda contemplando el damero y no resulta descortés si no se demuestra interés por trabar amistad, sino que se toma el juego en serio.

Ilustración del artista holandés Arnold Reemer (Schakers, 1965)

FICHA TÉCNICA

MAX FRISCH
HOMO FABER
SEIX-BARRAL. BARCELONA, 1972
TRADUCCIÓN DE MARGARITA FONTSERÉ