jueves, 24 de enero de 2008

EL MATE DEL LOCO


La imagen de hoy es la portada de un disco de 1971: Fool’s Mate de Mark Hammill. Fue el primer trabajo en solitario del líder de la banda de rock progresivo Van der Graaf Generator.

El autor de la ilustración es Paul Whitehead, artista vinculado al sello Chrysalis y autor de numerosas portadas para grupos como Genesis o la propia Van der Graaf Generator.
La verdad es que no acierto a comprender el sentido que Hamill quería dar con este título ya que no hay nada en la letra de las canciones o en el folleto informativo del CD que de pistas sobre su significado. Aclarar que Fool’s Mate es el mate del loco, el más rápido que puede darse en una partida de ajedrez: 1 g4 e5 2. f3 Dh5#

Lo que si está claro es que el bueno de Whitehead no era muy ducho en el arte de Caissa. Como ya habrá descubierto el sagaz lector, la posición representada en la portada del disco no es el mate del loco sino el mate del pastor, en inglés Scholar’s Mate, que también es un mate rápido pero no tanto. Este mate puede darse de distintas formas pero, por la disposición de las piezas, el desarrollo de la partida debió ser así: 1 e4 e5 2 Ac4 Ab4 3 Dh5 Cf6 4 Df7#
FICHA TÉCNICA
FOOL’S MATE
PETER HAMMILL
CHARISMA RECORDS, 1971
PAUL WHITEHEAD
ILUSTRACIÓN PARA LA PORTADA DEL ÁLBUM FOOL'S MATE

viernes, 18 de enero de 2008

LA FÓRMULA OMEGA (IN MEMORIAM BOBBY FISCHER)

La muerte de Bobby Fischer me ha sorprendido mientras releía una novela española en la que el genio de Pasadena, si no el protagonista, es una referencia constante y fundamental. Se trata de “La fórmula Omega” de Rafael Reig. Sirva el resumen que aquí les ofrezco como mi modesto homenaje a uno de los mayores talentos ajedrecísticos de la historia.


ADVERTENCIA PRELIMINAR

Creo preferible que Ud., lector, no pierda el tiempo en leer esta nota y lo apreveche mejor en salir a la calle, buscar una librería y leer el libro que voy a comentar. Si no me hace caso descubrirá que aquí se desvela gran parte del argumento. Luego, no se queje.


Antonio Maroto, el protagonista de esta novela, es jugador de ajedrez y compositor de problemas. Pero también es miembro del Comando Suicida del Club Gambito.

Pero... hagamos un poco de historia. Desde tiempo inmemorial un grupo de iniciados ha buscado sin descanso una oculta fuente de poder: la fórmula Omega. Durante años se pensó que su secreto estaba escondido en el Grial, lo que provocó no pocas matanzas en su época, hasta que, en 1301, el Gran Maestre de la Orden de los Hermanos de la Espada recibió una revelación: la fórmula Omega se mostraría cifrada en los movimientos de las piezas negras de una partida de ajedrez. A partir de ahí, Occidente entero se dedicó con ahínco a jugar al ajedrez en un vano intento de agotar todas las posibilidades y conseguir la fórmula.

Pasaron los siglos...

Corría el año 1972 y parecía que por fin la fórmula Omega iba a desvelar su secreto al mundo. El elegido para tal revelación era Claudio Carranza von Thurns, Maestro Internacional de la FIDE, Doctor en teología por la Universidad de Innsbruck y miembro del Anillo Analítico Lacaniano de Buenos Aires. Carranza había tenido una revelación que complementaba la conocida desde principios del siglo XIV: la fórmula Omega se desvelaría en una partida de Bobby Fischer.

Pero los ejércitos de la oscuridad vencieron en su empeño de impedir la revelación de la fórmula. Despojaron a Fischer de su corona, por lo que éste abandonó el juego, y con ello se desvaneció la posibilidad de encontrar la fórmula.

Carranza no se dio por vencido. Reunió a su alrededor a un grupo de prosélitos y fundó el club Gambito de Dama, en el que se rendía culto a la Segunda Venida del Mesías de Brooklyn, Robert James Fischer, el Gran Ausente.

En el club se analizaban con unción las herméticas revelaciones que el genio de Pasadena iba desgranando con una morosidad desesperante: de la publicación en 1982 de un opúsculo titulado I was Torturated in the Pasadena Jailhouse, dedujeron que los servicios secretos estaban tras la pista de la fórmula.

Mas perplejidad les causó el anuncio, en 1988, del lanzamiento de un reloj de ajedrez que además de restar tiempo lo sumaba en cada movimiento. No sabiendo muy bien si interpretar esto como una llamada a la paciencia o como una llamada a la acción, Carranza decidió, por si las moscas, montar una unidad armada: el Comando Suicida.

Por fin, en 1992, el Custodio del Secreto vuelve a aparecer: va a disputar un nuevo encuentro contra su antiguo rival, Boris Spassky. La fórmula Omega por fin va a hacerse pública. Pero estalla la guerra y el encuentro parece que va a posponerse...

Es hora de que el Comando Suicida del Club Gambito entre en acción.

El organizador y jefe del Comando Suicida es Antonio Maroto. Ajedrecista precoz, su carrera ajedrecística se vio truncada, pese al apoyo recibido de sus padres cuando a los doce años descubrieron que pasaba las noches en vela estudiando las partidas de los grandes maestro, por una razón poderosa: un amor contrariado, su propia hermana.

Antonio aprendió a jugar al ajedrez con su padre al hilo de la gran expectación mundial que levantó el match disputado por Fischer y Spassky en Reyjiavik en 1972. El ajedrez se convirtió en una obsesión para él. No sólo dedicaba las noches a su estudio, sino que le servía de calendario. Así su hermana había nacido rege Botviniko y él el mismo año que Petrosian se coronó campeón del mundo. Incluso lo utilizó para frenar la excitación que le producía la cercanía de su hermana reproduciendo mentalmente la 6ª partida del encuentro Fischer Spassky.

El despecho por el fracaso de sus intentonas incestuosas le llevó a exilarse a París, dónde intentó poner en marcha un sistema definitivo contra las aperturas de peón de rey: la Defensa Maroto.

Cuando fracasó en su intento volvió a Madrid y se dedicó a la composición de problemas, la mayoría de mate en 3. En esta decisión pesó el hecho de que Antonio detestaba el trabajo en equipo o cualquier cosa que implicara la participación de otra persona, bien fuera el ajedrez o el sexo.

El único amigo de Antonio es Ortueta, un idiot-savant cuya única habilidad el mundo es el ajedrez. Ortueta había logrado entablar una partida en silmultáneas contra el mismo Bobby Fischer. Pero pronto abandonó el ajedrez y las ganas de vivir. Su frase más celebrada fue:

-El ajedrez hace daño, tío. Mejor te la cascas.

Antonio entró en contacto con el Club Gambito por medio de una octavilla recibida en el metro en la que se anunciaban partidas rápidas y diagnóstico psiquiátrico instantáneo. Antonio quedó convencido tanto del juego del MI como de su capacidad como psiquiatra y se puso enteramente a su servicio.

La misión es sencilla deben cometer un secuestro y pedir a cambio de la liberación del secuestrado la concesión de la nacionalidad española a Bobby Fischer. De esa forma podrá jugar el torneo y desvelar por fin la fórmula Omega.

Me gustaría añadir que, para lo que es habitual cuando los escritores incorporan el ajedrez como tema de sus obras, el juego está tratado con conocimiento y buen humor, salvando algún detalle de escasa importancia. Especialmente hilarante es, a mi juicio, la interpretación del ajedrez como motor de la historia que hace Carranza o las interpretaciones sicoanalíticas que el mismo Carranza hace del juego de Antonio Maroto y que sin duda son una revisión paródica de las teorías que Reuben Fine publicó en su “Psicología del jugador de ajedrez”

Para terminar y para deleite de sus sentidos o por si, como el protagonista de la novela, necesitan un anafrodisiaco: la sexta del match de Reykjavik.

FISCHER, ROBERT JAMES - SPASSKY, BORIS VASILIEVICH
D59 GAMBITO DE DAMA
Reykjavik,1972

1. c4 e6 2. Cf3 d5 3. d4 Cf6 4. Cc3 Ae7 5. Ag5 O-O 6. e3 h6
7. Ah4 b6 8. cd5 Cd5 9. Ae7 De7 10. Cd5 ed5 11. Tc1 Ae6
12. Da4 c513. Da3 Tc8 14. Ab5 a6 15. dc5 bc5 16. O-O Ta7
17. Ae2 Cd7

18. Cd4 Df8 19. Ce6 fe6 20. e4 d4 21. f4 De7 22. e5 Tb8
23. Ac4 Rh8 24. Dh3 Cf8 25. b3 a5 26. f5 ef5 27. Tf5 Ch7
28. Tcf1 Dd8 29. Dg3 Te7 30. h4 Tbb7 31. e6 Tbc7 32. De5 De8
33. a4 Dd8 34. T1f2 De8 35. T2f3 Dd8 36. Ad3 De8
37. De4 Cf6

38. Tf6 gf6 39. Tf6 Rg8 40. Ac4 Rh8 41. Df4


FICHA TÉCNICA

RAFAEL REIG
LA FÓRMULA OMEGA.
UNA DE PENSAR
EDICIONES LENGUA DE TRAPO S.L., MADRID, 1988

miércoles, 16 de enero de 2008

LA PARTIDA DE AJEDREZ

En la entrada de hoy pretendemos mostrar la pervivencia de un tema ajedrecístico a lo largo de los siglos y ver la manera en que se plasmó en distintos momentos históricos y a través de artes diversas.

Cuenta la historia de una peligrosa seducción que se produjo en el transcurso de una partida de ajedrez. Y vamos a verla al revés de como sucedió. Esto es, empezando por lo más moderno.



El cuadro que encabeza estas líneas se titula “La partida de ajedrez” y fue pintado a finales del siglo XIX por el artista italiano Gerolamo Induno. Induno fue uno de los más conspicuos representantes del arte del Risorgimento y su obra se centró en la elaboración de escenas de género donde mostraba la cotidianeidad burguesa y en la representación de escenas sacadas de la literatura de la época.

Este es el caso de “La partida de ajedrez” que ilustra un pasaje de la obra de idéntico título compuesta por Giuseppe Giacosa en 1871.

La obra, ambientada en el siglo XIV, cuenta la historia de Renato, un viejo señor feudal, y de su hija Yolanda. Ambos viven aislados en un castillo en los Alpes. Pese a la insistencia de su padre, Yolanda rechaza tomar marido y vive dedicada al cuidado de su padre y al juego del ajedrez en el que se ha convertido en una experta.

Un día, la monótona vida del castillo se ve rota por la llegada de un antiguo camarada de armas de Renato, el conde Oliverio de Fombrone, y su paje Fernando. Éste es un joven apuesto y valeroso pero su orgullo molesta a Renato. El enojo de éste alcanza su cenit cuando el joven le dice que aprendió los difíciles movimientos del ajedrez y que nadie le supera en dicho juego. Decidido a dar una lección al paje le insta a jugar contra su hija:

Renato
Perderás, lo predigo.
Fernando
Ya veremos, ¿y la apuesta?
Renato
¿La apuesta? Si vences te daré por esposa a mi hija Yolanda.
Fernando
¿Y si pierdo?
Renato
La muerte
Fernando
La oferta es demasiado buena para aponerle un reparo.

La partida pronto toma mal cariz para Fernando quien rápidamente pierde una pieza. Pero Yolanda, mientras juega y conversa ocasionalmente con el joven, se va enamorando de él. Comienza a advertirle sus jugadas débiles, pero al darse cuenta de que ni aún así va a lograr Fernando superarla, empieza ella misma a hacer jugadas flojas hasta quedar en una posición desesperada. Este es el momento elegido por Induno para su obra. El diálogo que se desarrolla es el siguiente:

Renato

Fernando, escúchame. Suspende el juego. Estaba loco cuando te lancé este desafío. Elige entre mis castillos, el más grande, el más rico, es tuyo. Pero cancela este pacto imposible. Devuélveme el compromiso. Te haré rico y noble... Es un padre quine te lo pide.

Fernando.

Señor, ante tal oferta solo tengo una respuesta: amo a su hija. Conde, tengo su palabra.

Yolanda, temiendo quizá la insistencia de Renato, mueve ella misma una pieza de Fernando y se da jaque mate. El drama ha terminado, Fernando y Yolanda contraerán matrimonio.



La obra obtuvo un gran éxito en Italia. Si el amable lector desea hacerse una idea de cómo se representaba, la siguiente foto recoge una función de 1873, por tanto casi contemporánea a la publicación del libro, a cargo de la compañía de Luigi Bellotti-Bon.



El pintor ha tomado buena nota de lo descrito en la obra. Si comparamos el cuadro con la acotación que abre la obra, tomada directamente de la versión de Francisco Villaespesa, veremos la fidelidad con que el pintor ha seguido al escritor:

Una sala en el castillo de Renato, con las paredes cubiertas de tapices, y el techo de madera artesonada. A la derecha una amplia chimenea, en cuyo frontispicio aparecen pintadas las armas de la casa. Frente a la chimenea, a la izquierda, una gran ventana, con vidrieras emplomadas. En un ángulo de la estancia, junto a la chimenea, se abren dos puertas gemelas: una conduce a las habitaciones interiores, y la otra a la escalera. Escabeles, sillones de alto respaldo, cubiertos con cojines blasonados. Doseles de seda. Bancos y arcones de madera tallada. En el primer término de la izquierda, una mesa con un juego de ajedrez.

Giacosa dice en el prólogo de su obra que se ha inspirado en una antigua fábula para el argumento de su historia. La fábula en cuestión es un antiguo cantar de gesta francés del siglo XIII: Huon de Burdeos.

En efecto, la inspiración en el antiguo cantar es evidente. El libro cuenta las desventuras de Huon que, víctima de una traición, incurre en la enemistad de Carlomagno quien le impone una serie de pruebas aparentemente imposibles de cumplir para otorgarle el perdón. Con la ayuda de Oberón, rey de las hadas, va consiguiendo superarlas.

La aventura ajedrecística tiene lugar cuando Huon es capturado por el emir Yvorin. Como en la obra de Giacosa, el rey pregunta a Huon qué oficios sabe desempeñar. Huon se jacta de dominar muchas artes entre ellas: “se me dan bastante bien las tablas y el ajedrez, juegos en los que no creo que nadie pueda superarme”. El emir, molesto por la vanidad de Huon le propone lo siguiente:

…me gustaría ponerte a prueba en el ajedrez. Tengo una hija de gran belleza, tan maestra en el ajedrez que aún no ha conocido la derrota. Por Mahoma que jugarás con ella con las siguientes condiciones: si te da jaque mate, te cortaré la cabeza; y ahora viene la contrapartida: si consigues que mi hija se declare vencida, entonces prepararé un lecho en mi cámara para que pases la noche con ella a todo tu placer, y, a la mañana siguiente, apenas sea de día, tendrás cien libras de mi tesoro para lo que quieras.

Huon, al igual que Fernando, pronto demuestra su ineptitud para el juego y queda en posición desesperada. Pero al igual que ocurrirá seiscientos años después, la hija del emir Yvorin se enamora de su rival y se deja ganar para salvarle la vida.

Lo que ocurre después difiere con respecto a la obra del siglo XIX: Huon, a pesar del comprensible enfado de la princesa, acepta el dinero pero rehúsa pasar la noche con su salvadora. ¡La verdad es que así no se comporta un caballero!

FICHA TÉCNICA


GEROLAMO INDUNO

LA PARTITA A SCACCHI (1881)
ÓLEO SOBRE LIENZO. 31,5X42,5 cm.
GALLERIA D'ARTE MODERNO DI MILANO



GIUSEPPE GIACOSA

LA PARTIDA DE AJEDREZ. LEYENDA DRMÁTICA EN UN ACTO
BIBLIOTECA DEL TEATRO MUNDIAL. BARCELONA, 1916
TRADUCCIÓN DE FRANCISCO VILLAESPESA


HUON DE BURDEOS
SIRUELA. MADRID, 202.
EDICIÓN DE JAVIER MARTÍN LALANDA


martes, 15 de enero de 2008

BENJAMIN FRANKLIN


El cuadro que presentamos hoy, “Benjamin Franklin jugando al ajedrez con Lady Howe”, es obra del pintor norteamericano Edward Harrison May e ilustra un hecho real de la historia de los Estados Unidos de América.

Estando Franklin en Londres, y siendo conocida su pasión por el ajedrez, que culminaría en 1786 con la publicación de su ensayo The Morals of Chess, en el que defiende que el ajedrez no es sólo un entretenimiento, sino que su práctica es beneficiosa para adquirir buenos hábitos de cara a la vida cotidiana, recibió una invitación de Lady Howe para disputar una partida de ajedrez.

El ajedrez era una excusa para atraer a Franklin a la mansión de los Howe, donde el hermano de la anfitriona, miembro del parlamento, quería entrevistarse con él en privado para comentar la delicada situación política que atravesaba Gran Bretaña en sus relaciones con su colonia y que desembocaría un año más tarde en la guerra de la independencia.

Al parecer, Lady Howe ofrecía diplomáticamente tablas, cuando su hermano aparecía, para permitir que las conversaciones pudieran desarrollarse con tranquilidad.

A propósito de Franklin, no me resisto a citar una anécdota recogida en el libro de David Shenk The Inmortal Game, como de costumbre sin traducir al castellano, aunque tiene todos los visos de ser apócrifa. Pero, ya saben: Se non è vero, è ben trovato.

Traduzco con atrevimiento y liberalidad: “Franklin estaba jugando con un francés en la época de la guerra de independencia. En determinado momento, el rival de Franklin le dio jaque pero éste lo ignoró y realizó un movimiento ilegal. Cuando su oponente le advirtió de que su rey estaba en jaque, Franklin replicó: ¡Ya lo veo… pero no pienso defenderlo! Si fuera un buen rey todavía merecería la protección de sus súbditos, pero es un tirano que nos ha costado más de lo que vale. ¡Cómetelo, si quieres! Me las puedo arreglar sin él y pienso pelear el resto de la partida al estilo republicano”.

FICHA TÉCNICA
DAVID SHENK
THE INMORTAL GAME: A HISTORY OF CHESS, OR HOW 32 CARVED PIECES ON A BOARD ILLUMINATED OUR UNDERSTANDING OF WAR, ART, SCIENCE AND THE HUMAN BRAIN
DOUBLEDAY, 2006.

EDWARD HARRISON MAY
FRANKLIN PLAYING CHESS WITH LADY HOWE (1867)

sábado, 12 de enero de 2008

GOETZ VON BERLICHINGEN


El grabado que presentamos hoy, realizado en 1869 por Carl Becker (dibujo) y Th. Zimmermann (grabado), ilustra un pasaje del primer drama escrito por Goethe: Goetz von Berlichingen.

La acción transcurre en el palacio episcopal de Bamberg, donde el obispo está urdiendo, con la bella e intrigante Adelaida, prototipo de femme fatale, la trama que ocasionará la derrota final del protagonista.

Una de las sentencias de Goethe sobre el ajedrez citada con más frecuencia pertenece a este mismo pasaje:

GOETZ VON BERLICHINGEN. ACTO II, ESCENA I

ADELAIDA
No estáis en la jugada, ¡jaque el rey!


OBISPO
Aun me queda un recurso


ADELAIDA
Pronto se os acabará, ¡jaque al rey!


LIEBETRAUT
Si yo fuera príncipe nunca jugaría a esa clase de juego, y hasta lo prohibiría en mi corte y en todos mis estados.


ADELAIDA
Es muy cierto que el ajedrez es la piedra de toque de la inteligencia.


LIEBETRAUT
No lo digo por eso. Porque prefiero escuchar las campanas que tocan a muerto, el canto lúgubre de los pájaros agoreros, los aullidos de la conciencia, porque la conciencia es un perro que nunca deja de aullar, y todo esto aunque no me deje dormir, antes que de los labios de un loco, de un caballero u otra bestia cualquiera, ese repetido, ¡jaque al rey!

FICHA TÉCNICA

CARL BECKER (DIBUJO), TH. ZIMMERMANN (GRABADO)
FRANZ, ADELAIDA Y EL OBISPO DE BAMBERG
GRABADO, 1869.


JOHANN WOLFGANG VON GOETHE
GOETZ VON BERLICHINGEN
EDITORIAL CISNE, SIN FECHA NI DATOS DE TRADUCCIÓN