miércoles, 28 de mayo de 2008

ZUGZWANG

Acaba de publicarse en España la novela Zugzwang del escritor norirlandés Ronan Bennett. Su título permitía sospechar que dentro se hablaba de ajedrez, y así es.

Es una novela de intriga histórica ambientada en el San Petersburgo de antes de la Revolución de Octubre. Concretamente narra unos acontecimientos sucedidos en Marzo de 1914. Sólo un mes antes de que comenzara el 2º Torneo Internacional de San Petersburgo que será una presencia importante en la acción.

El Torneo de San Petersburgo de 1914 fue uno de los mayores torneos disputados hasta la fecha y reunió a los mejores jugadores de la época. La nómina de participantes fue impresionante: Lasker (el 2º campeón del mundo, quien detentaba el título en aquel momento), Capablanca (quien sería el 3er campeón del mundo), Rubinstein (el jugador que mejores resultados había obtenido en los años precedentes), Alekhine (quien se convertiría en el 4º campeón del mundo), Marshall, Tarrasch, Nimzowitch, Bernstein, Gunsberg, Blackburne y Janovsky.

En este torneo, que se celebraba para conmemorar el décimo aniversario del club de San Petersburgo, fue donde se otorgaron los primeros títulos de Gran Maestro Internacional, aún hoy el máximo título que pueden alcanzar los jugadores de ajedrez. El sistema de competición era una liga entre todos los participantes, los cinco primeros pasarían a una segunda fase de donde, también por sistema liga, saldría el vencedor del torneo. Los cinco finalistas recibieron de manos del zar Nicolás II el título de Gran Maestro Internacional. Por cierto, en la novela se dice de forma errónea que esta distinción estaba destinada sólo al ganador.


Los cinco primeros GM: Lasker, Alekhine, Capablanca, Marshall y Tarrasch.

Uno de los participantes en el torneo, en la novela, era un judío de origen polaco: Avrom Chilowicz Rozental. En los agradecimientos, el autor dice que los aficionados tendremos nuestra opinión sobre qué ajedrecista real se oculta bajo esta identidad. Y la tenemos: Akiba Kivelovic Rubinstein.

Aparte del cambio de nombre, todos los datos referidos a este personaje corresponden con la figura de Rubinstein. El mejor jugador de la época, vencedor de los torneos de San Sebastián, Bad Pistyan, Breslau y Varsovia en el mismo año (al narrador se le olvidó Vilnius). Autor de una partida inmortal en Lodz en 1907 contra Rotlewi. Y lo peor de todo, alguien que sufre una timidez enfermiza, con graves problemas mentales, a quien una mosca imaginaria perseguía sin descanso revoloteando en torno a su cabeza. Todo esto iría mermando progresivamente su juego y le ocasionaría terribles sufrimientos el resto de su vida. No cabe duda, Rozental es Rubinstein.

No me resisto a enseñarles la partida de la que se habla en el texto, conocida como la Inmortal de Rubinstein, en la que se produjo una de las combinaciones más bellas que se haya jugado nunca.

GEORG A ROTLEWI - AKIBA RUBINSTEIN
D40 DEFENSA SEMI TARRASCH

LODZ, 1907

1.d4 d5 2.Cf3 e6 3.e3 c5 4.c4 Cc6 5.Cc3 Cf6 6.dxc5 Axc5 7.a3 a6 8.b4 Ad6 9.Ab2 0–0 10.Dd2 De7! 11.Ad3 dxc4 12.Axc4 b5 13.Ad3 Td8 14.De2 Ab7 15.0–0 Ce5 16.Cxe5 Axe5 17.f4 Ac7 18.e4 Tac8 19.e5 Ab6+ 20.Rh1 Cg4! 21.Ae4 Dh4 22.g3

22...Txc3 23.gxh4 Td2 24.Dxd2 Axe4+ 25.Dg2 Th3!! 0–1

Pero, hay más ajedrez en Zugzwang. El narrador también es ajedrecista, si bien que aficionado, y durante el desarrollo de la acción juega una partida con otro de los personajes a partir de la siguiente posición:


Es una suerte de mezcla entre partida por correspondencia y presencial ya que los contendientes suelen intercambiar un par de jugadas cada vez que se encuentran. Incluso se nos dice el desarrollo previo de la partida.

OTTO SPETHMAN - REUVEN KOPELZON
B25 DEFENSA SICILIANA

SAN PETERSBURGO, 1914

1.e4 c5 2.Cc3 Cc6 3.g3 g6 4.Ag2 Ag7 5.d3 d6 6.Cge2 e5 7.h4 h5 8.Cd5 Cce7 9.Cec3 Cxd5 10.Cxd5 Ae6 11.c4 Axd5 12.cxd5 Ah6 13.b4 Axc1 14.Txc1 b6 15.Ah3 Ch6 16.Dd2 Rf8 17.0–0 Rg7 18.f4 exf4 19.Txf4 Te8 20.Db2+ Te5 21.bxc5 bxc5 22.Txc5 g5 23.hxg5 Dxg5 24.Tc2 Rh7 25.Tg2 Tg8 26.Df2 De7 27.Tf6 Rg7 28.Tf4 Rh7 29.Af5+ Cxf5 30.Txf5 Txf5 31.Dxf5+ Rh6 32.Df4+ Tg5 33.g4 hxg4 34.Txg4 Rh5

Es evidente que la función que desempeña esta partida en el texto es la de ser un trasunto simbólico de la tensión dialéctica que surge entre los dos protagonistas; además, el desarrollo de la partida (disputada realmente en un campeonato de Suiza del año 2000 entre los GM Daniel J. King y Andrei Sokolov, como se aclara en el propio libro) y que fue como sigue:

35.Tg2 Txg2+ 36.Rxg2 Dc7 37.Df5+ Rh6 38.Df6+ Rh7 39.Rg3 Rg8 40.Rh4 Db6 41.Rh5 Rf8 42.Rh6 Re8 43.Rh7 Dc5 44.Dg7 Re7 45.Dg5+ Re8 46.Rg8 Dc7 47.Dh6 De7 48.Dg7 a6 49.a3 a5 50.a4 Rd8 51.Df8+ De8 52.Rg7 1–0

pretende representar el mismo transcurso de la acción: los pasos que los distintos personajes van dando hasta llegar a la conclusión definitiva, al zugzwang.

Ambos extremos tienen una venerable antigüedad en la literatura que ha elegido el ajedrez como fuente de inspiración y son muchísimos los ejemplos que pueden citarse como antecedentes. Pero eso, estimado lector, será otro día.


FICHA TÉCNICA

ZUGZWANG
RONAN BENNETT
RANDOM HOUSE MONDADORI, BARCELONA, 2008
TRADUCTOR: MARC VIAPLANA


jueves, 22 de mayo de 2008

DE VARIA INVENCIÓN VI

ELÍAS CANETTI

Un hombre que no juega al ajedrez no es un hombre. Yo digo siempre que el ajedrez es cuestión de inteligencia. Un tipo puede medir cuatro metros, pero si no juega al ajedrez es un pelmazo. Yo sé ajedrez y no soy un pelmazo. Permítame hacerle una pregunta. Si quiere me contesta y si no, no. ¿Para qué tienen cabeza los hombres? Se lo diré antes de que se rompa usted la suya, lo que sería una lástima. Tienen cabeza para jugar al ajedrez.

FICHA TÉCNICA


AUTO DE FE
PLAZA Y JANÉS. BARCELONA, 1982
TRADUCCIÓN DE JUAN JOSÉ DEL SOLAR

PERROS DE PAJA

En 1971 se estrenó Perros de Paja de Sam Peckingpah. La historia del matemático que se traslada con su mujer desde los Estados Unidos a Inglaterra buscando paz y tranquilidad para desarrollar su trabajo, y también para escapar de la guerra de Vietnam, para caer en un entorno de extrema violencia fue censurada en medio mundo y recibió innumerables críticas por su tratamiento de la violencia y su misoginia.

Pero, vayamos a nuestro tema. Uno de los tópicos del la literatura ajedrecística quiere que los matemáticos, y los músicos, sean buenos jugadores de ajedrez. El protagonista de esta película no podía ser una excepción.

En la escena que queremos comentar, David (Dustin Hoffman, Víctor Agramunt en la versión doblada al castellano) se retira después de trabajar. Su esposa, Amy (Susan George, María del Puy) lo espera en la cama con un pequeño tablero de viaje y un libro de ajedrez, concretamente “Selected Chess Masterpieces” del GM yugoslavo Svetozar Gligoric.

La elección de este libro no deja de tener su lógica, Svetozar Gligoric era el principal columnista de la principal revista norteamericana de ajedrez, “Chess Life”, donde publicaba mensualmente su sección “La Partida del Mes”, la misma que por cierto se publicaba en España en la revista “Jaque”. El libro que tiene Amy es una selección de esos artículos y se había publicado por la editorial Pitman Publishing en Nueva York en 1970. Era, pues, un libro reciente y fácil de conseguir. Además, un libro excelente.

Amy, incluso, lee un pequeño fragmento del libro:

Este movimiento revela la situación desesperada de las negras, sin la menor posibilidad de movilizar sus desordenadas piezas. Por tanto hay que hacer progresar el juego a cualquier precio. Con dos peones menos las blancas pueden....

Pero todo el cuidado puesto en la elección de la escena se va al traste cuando la cámara recoge un primer plano del tablero…


…y lo que vemos es un puro disparate.

Dado que la foto no es muy buena, incluyo un diagrama con mi propuesta de posición. La disposición de las piezas en la columna a es dudosa ya que se encuentran semiocultas tras la mano de Amy.

Para empezar, ni siquiera se ha respetado la convención de que la casilla de h1 sea blanca. (En el diagrama sale el tablero correcto ya que el programa con que los compongo se ha negado en redondo a incumplir las leyes del ajedrez. Ruego al lector un pequeño esfuerzo de imaginación). Luego, es bastante difícil que el alfil negro de c8 haya sido capturado por un caballo blanco y que ese caballo haya podido regresar al juego sin ser capturado a su vez por alguna pieza negra.

Y para colmo, Amy, en vez de capturar el caballo de d3, lo que no le hubiera servido de nada pero hubiera prolongado un poco la partida, juega c4. La verdad es que no se podía haber escogido peor posición para ilustrar lo que intuyo era un acertado comentario de Gligoric. Bueno, en una cosa sí acertaron: las blancas tienen dos peones de menos. Desde luego, al bueno de Svetozar le hubiera dado un soponcio solo de pensar que semejante posición pudiera terminar en un libro suyo.

La escena finaliza mostrando como Amy y David realizan unas pocas jugadas hasta que la pérdida de una de las pequeñas piezas, y su infructuosa búsqueda entre las sábanas, hace que el juego sea sustituido por otro menos cerebral pero igualmente satisfactorio.

Para terminar, y dejando por una vez el ajedrez de lado (¡por una vez! No se alarme, lector.) siempre me llamó la atención el título de la película, “Perros de Paja”, al que no le encontraba ningún sentido. Y eso que en este caso es una traducción literal del original, no los títulos que los responsables de las distribuidoras cinematográficas suelen inventarse para desconcierto de los espectadores y regocijo de los cinéfilos.

Por casualidad, mientras buscaba documentación para este artículo, he descubierto que está sacado del Tao Te King, el principal libro de filosofía taoísta. Concretamente, en el capítulo V, VI se dice: El universo no tiene sentimientos; todas las cosas son para él como perros de paja. Sólo resta decir que los perros de paja eran elementos ceremoniales usados en la antigua China que, se suponía, absorbían las influencias malignas por lo que eran incinerados.

miércoles, 14 de mayo de 2008

DE VARIA INVENCIÓN V (CONTRA EL AJEDREZ II)

CARLO FRABETTI

—La mejor defensa es el ataque: es una de las máximas de los ajedrecistas. Hablemos pues del ajedrez, que rima con estupidez…

—El ajedrez desarrolla la inteligencia.

—El ejercicio físico desarrolla los músculos. Pero el culturismo hipertrofia una parte del cuerpo en detrimento del todo. Y los ajedrecistas son culturistas de la mente. Por eso jugar bien al ajedrez suele ser un signo de inteligencia, mientras que jugar muy bien suele ser un signo de estupidez: hay que ser un estúpido para dedicarle a ese juego todo el tiempo que requiere llegar a dominarlo.


FICHA TÉCNICA

CARLO FRABETTI
EL CUARTO PURGATORIO
EDICIONES LENGUA DE TRAPO. MADRID, 2006

lunes, 12 de mayo de 2008

LA FARSA DEL CORNUDO APALEADO

La vida de las mujeres en la Edad Media no fue lo que se dice fácil. Alejadas de la vida pública y encerradas en casa a cargo de las labores domésticas hasta el espacio en el que se desarrollaba su ocio estaba circunscrito tras los muros del hogar. El ajedrez en este contexto se consideró un juego conveniente para ellas.

El prólogo del Libro de acedrex, dados y tablas, de Alfonso X, el Sabio, no deja dudas sobre las razones de esta conveniencia:

Los otros iuegos que se fazen seyendo; son assi como iogar acedrex & tablas & dados & otros trebejos de muchas maneras. E como quiere que todos estos iuegos son muy buenos cadaunos en el tiempo & en el logar o conuienne; pero por que estos iuegos que se fazen leyendo son cutianos & se fazen tan bien de noche como de dia; & porque las mugieres que non caualgan & estan encerradas an de usar desto.

Así pues, hay juegos que se hacen de pie: la caza, la esgrima, correr, saltar, etc., convenientes para los hombres; y juegos que se hacen sentados: el ajedrez, y otros juegos de tablero fundamentalmente, buenos para las mujeres que no cabalgan y están encerradas.

Que las mujeres jugaban al ajedrez nos lo prueba la abundancia de representaciones femeninas practicándolo que hay en el arte y la literatura medievales. A modo de ejemplo, una miniatura del propio libro de Alfonso X.


Y, claro, si el ajedrez era conveniente para las damas también lo era para sus pretendientes. El juego del ajedrez se convirtió en el escenario donde se llevaba a cabo el juego galante, el cortejo. Los poetas pronto lo convirtieron en “la alegoría del juego cortés de la conquista de la dama”, como dice el investigador mexicano Axayácatl Campos en El simbolismo del juego de ajedrez en Tristán de Leonís. Las representaciones de hombres y mujeres jugando al ajedrez se multiplicaron en el arte medieval. Como tendremos ocasión de ver es este blog, espero.

Un ejemplo que viene al pelo para ilustrar este juego de seducción lo constituye la siguiente miniatura inspirada en un pasaje del Decameron. Concretamente en uno de la jornada séptima, que lleva como subtítulo: De las burlas que por amor han hecho las mujeres a sus maridos.


La novela séptima cuenta la historia de Ludovico, un joven noble florentino, que habiendo oído hablar de la belleza de la esposa del mercader Egano, Beatriz, se emplea al servicio de aquel, bajo el nombre ficticio de Aniquino, para poder acercarse a aquella. Y sucedió un día que…

Sucedió un día que, habiendo ido Egano de cetrería y quedándose Aniquino en casa, doña Beatriz, que de su amor no se había apercibido todavía por mucho que para sí misma, mirándole a él y a sus maneras, muchas veces le había elogiado y le agradase, se puso con él a jugar al ajedrez; y Aniquino que agradarle deseaba, muy diestramente se dejaba vencer; de lo que la señora hacía maravillosas fiestas. Y habiéndose apartado de mirarlos jugar todas las damas de la señora y dejándolos jugando solos, Aniquino lanzó un grandísimo suspiro.

La señora, mirándolo, dijo:

-¿Qué tienes, Aniquino? ¿Tanto te duele que te venza?

-Señora –repuso Aniquino-, mucho mayor cosa que lo es ésta fue la razón de mi suspiro.

Y así fue cómo pasó lo que pasó.

La escena que se desarrolla a la derecha de la ilustración corresponde a otro pasaje de la misma novela. Egano, para poner a prueba la fidelidad de de su mujer, se disfraza con las ropas de ésta y fingiendo ser ella se insinúa a Aniquino. Éste, que estaba apercibido de la treta, se hace el ofendido y aparentando proteger el honor de su señor proporciona a Egano una buena somanta de palos. La verdad es que se lo merecía. Por cretino.

El título de esta entrada está robado, como suele ser habitual en este blog, de la obra homónima de Alejandro Casona, que el lector interesado puede leer aquí, y que no es sino una recreación de la séptima novela de la séptima jornada del Decameron de Giovanni Bocaccio.

sábado, 10 de mayo de 2008

PHILIP MARLOWE Y EL ENIGMA DE LA ESFINGE

Desde hace bastante tiempo soy investigador privado con licencia. Soy un lobo solitario, soltero, llegando a la mediana edad y no soy rico. He estado más de una vez en la cárcel y no me dedico a casos de divorcio. Me gusta la bebida, las mujeres y el ajedrez, y algunas otras cosas más.

Así se presenta Philip Marlowe, el detective creado por Raymond Chandler, y protagonista de seis de sus novelas, en un pasaje de El largo adiós.

La afición de Marlowe por el ajedrez es tal que sólo en Adiós muñeca no aparece ninguna referencia al juego. Los lectores de Chandler recordarán que Marlowe suele terminar sus jornadas de investigador privado llenando su pipa, preparándose un güisqui, o un gimlet, y resolviendo un problema de ajedrez o estudiando una partida clásica. Sirva como muestra el siguiente botón extraído de la misma novela:

Colgó y yo saqué el tablero de ajedrez. Llené una pipa, coloqué las piezas y las revisé, por si no se habían afeitado bien o llevaban botones sueltos, y jugué una partida de campeonato entre Gortchakoff y Meninkin, setenta y dos jugadas para terminar en tablas, un raro ejemplo de cuando una fuerza irresistible tropieza con un objeto inamovible, una guerra sin sangre, un desperdicio de inteligencia humana tan elaborado como lo puedas encontrar en cualquier parte que no sea una agencia de publicidad.


La última frase, por cierto, se ha convertido en una cita de referencia obligada en todos cuantos repertorios de sentencias sobre ajedrez se han escrito hasta la fecha.

He sido incapaz de encontrar partidas de Gortchakoff o de Meninkin, ni en las bases de datos ni en los repertorios de partidas, por lo que supongo que son fruto de la imaginación del autor. (Si no fuera así, agradecería cualquier pista sobre el caso que nos ocupa). No ocurre lo mismo cuando se dedica a resolver problemas:

Coloqué el tablero de ajedrez sobre la mesita de café y dispuse las piezas para un problema llamado La esfinge. Estaba impreso en las últimas páginas de un libro sobre ajedrez escrito por Blackburn (sic), el mago inglés de los trebejos, posiblemente el jugador de ajedrez más dinámico que ha existido jamás, aunque con el ajedrez que se juega hoy en día no llegaría a ninguna parte. La esfinge es un problema en once movimientos, y su nombre está justificado. Los problemas de ajedrez rara vez duran más de cuatro o cinco movimientos. Por encima de eso, la dificultad para resolverlos se incrementa casi geométricamente. Un problema de once movimientos es la tortura en su estado más puro.

Lamentablemente aquí le falló la memoria a Marlowe, y la documentación a Chandler, ya que el problema no fue publicado por Blackburne sino por Howard Staunton en la primera edición de su manual de ajedrez: The Chess-Player's Handbook. A Popular and Scientific Introduction to the Game of Chess Exemplified in Games Actually Played By The Greatest Masters, and Illustrated by Numerous Diagrams of Original and Remarkable Positions, by Howard Staunton, Esq. Londres, 1847.

El problema ilustraba la página opuesta a la portada del libro, como puede verse en la siguiente ilustración (la fotografía es de baja calidad pero es la única que tengo):


Además, pronto se demostró que el enunciado de mate en once era incorrecto. El propio Staunton lo comentó en el número 34, correspondiente a Agosto de 1847, de la revista Chess Player’s Chronicle de la que era editor. De sus palabras se deduce que se propuso al compositor, cuyo nombre no se menciona, que aceptara una corrección al problema con la amenaza de que de no hacerlo sería eliminado de la segunda edición. Debió aceptarlo porque la ilustración de arriba corresponde a dicha segunda edición (la corrección fue añadir la torre de a1 y el caballo de b1) pero aún así el mate se logra en menos de once movimientos.

Como despedida déjeme invitarle, lector, a meterse por unos minutos en la piel de Philip Marlowe: imagínese que ha llegado a su casa después de pasar una intensa jornada de investigación, rodeado de tipos duros y bellas mujeres. Siéntese en su mejor sillón, llene su pipa (esta página es permisiva con el tabaco), prepárese un gimlet (si no sabe cómo aquí aprenderá a hacerlo) e intente resolver el enigma de La Esfinge.

#9 (5+9)

SOLUCIÓN

Si desea saber la solución resalte con el botón izquierdo del ratón el área que hay debajo de este párrafo inmediatamente después del número 1.

1. Dc4 Tf7 2. Dc8 Tf8 3. De6 Tf7 4. Rh6 ab2 5. De8 Tf8 6. De7 Tf7 7. Dg5 Rh8 8. Dd8 Tf8 9. Df8 mate.

FICHA TÉCNICA

RAYMOND CHANDLER
EL LARGO ADIÓS
EDITORIAL DIAGONAL DEL GRUP 62. BARCELONA, 2002
TRADUCIDO POR JUSTO E. VASCO


1ª EDICIÓN

THE LONG GOOD-BYE

HOUGHTON MIFFLIN. BOSTON, 1953.