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viernes, 1 de enero de 2021

ARTURO RICCI


Estamos en el taller de un pintor. Así lo dicen los bocetos y los dibujos tirados por el suelo, los botes con pinceles, el tiento apoyado sobre un cuadro sin acabar, los objetos exóticos —biombos, abanicos y sombrillas orientales, plumas de marabú— los cuadros cubiertos por telas, la paleta con los colores aún sobre ella.

La mujer del cuadro, en una escena que nos es familiar, está jugando una partida de ajedrez contra un hombre joven, mientras otro hombre, este de mayor edad, contempla la pugna. 

Para los lectores del blog no habrá duda de lo que está pasando en el cuadro ni de lo que significa. La mujer va a ganar la partida. Así lo demuestran su alegría, la expresión de regocijo del anciano (probablemente el padre de ella) y la expresión apesadumbrada del hombre, cuya mano izquierda se crispa sobre una tela mientras que la derecha se detiene en el aire, con una pieza en la mano, sin saber dónde ponerla. El significado está claro. La derrota del joven pintor sella de forma simbólica su compromiso matrimonial. El retrato en proceso, que cuelga de la pared de la izquierda, ya no será el de su prometida sino el de su esposa.

Arturo Ricci (1854-1919) el autor de este cuadro fue un exitoso pintor especializado en escenas costumbristas ambientadas en el pasado. Lo que se denominó «pintura de casacones». A mediados del siglo XIX, la alta burguesía ilustrada había adquirido la costumbre de encargar cuadros de pequeño formato para decorar sus viviendas. Los temas preferidos fueron aquellos que recreaban un mundo idealizado y supuestamente glorioso, en plena sintonía con los ideales de la Restauración, que encontraron en la época Rococó, antes de que los procesos revolucionarios acabaran con los estados absolutistas y amargaran la vida a la nobleza. Esta es la corriente en la que se inscribe esta Sala artística de 1884.

Curiosamente, al año siguiente, Ricci repitió modelos, accesorios y tema en La partida de ajedrez, lo que nos da idea del éxito que debió obtener la composición. Al igual que su precedente, está realizada con un estilo minuciosamente detallista, preciosista, con un interés extraordinario por la exactitud en el tratamiento de las telas y las texturas de los materiales. Un arte comercial, en definitiva, hecho al gusto de las clases adineradas que lo encargaban, que veían reflejado en él su concepción del mundo.


FICHA TÉCNICA
ARTURO RICCI
SALA ARTISTICA (1884)
ÓLEO SOBRE LIENZO. 106 x 79 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR

LA PARTIDA DE AJEDREZ (1885)
ÓLEO SOBRE LIENZO
MUSEO DE ARTE KASTEEV. KAZAJISTÁN.

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