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viernes, 5 de noviembre de 2021

LA HISTORIA DE LA BELLA LAU

La ilustración muestra a Lau jugando contra el enano que la acompañaba en su palacio subacuático. Hay que advertir que pese a que Lau está desnuda durante todo el relato hasta que es vestida por la posadera, el ilustrador ha preferido guardar el debido decoro, como si publicara en  Facebook.

Ilustración de Erich Schütz para la Historie von der schönen Lau (La historia de la bella Lau) de Eduard Friedrich Mörike publicada por Artur Wolf en Viena en 1919.

El cuento narra la historia de Lau —mitad humana, mitad ondina— que vivía desterrada en un lago azul turquesa (que existe realmente cerca de la ciudad de Ulm) llamado Blautopf —la olla azulalimentado por un arroyuelo que aguas abajo termina por desembocar en el Danubio. Todo es azul en esta historia.

Lau no se diferenciaba de cualquier joven más que por la membrana que unía los dedos de sus manos y los de sus pies, lo que revelaba su naturaleza acuática. Lau era a veces buena y a veces malvada. Cuando se enojaba generaba torbellinos en el lago y desbordaba sus aguas amenazando las haciendas de los vecinos del pueblo cercano al lago. A veces, incluso intentaba secuestrar a algún pastorcillo.

La razón del destierro de Lau era que pese a estar casada con un anciano nix (divinidad acuática del folklore alemán) solo paría hijos muertos. El motivo, se dictaminó, era la infinita tristeza que embargaba a la nixe. También se dictaminó que la solución del problema llegaría por si sola si Lau reía de corazón al menos cinco veces. Harto de la situación, el nix envió a su mujer a un palacio subacuático en el lago Blautopf con un séquito de sirvientes cuya misión, además de cuidar de Lau, era hacerla reír. Pero Lau no reía.

Por las noches, Lau, rodeada de animales de compañía, jugaba al ajedrez con un enano que era su mayor consuelo en las horas de tristeza. Cada vez que hacía una mala jugada, el enano hacía muecas muy graciosas. Pero ni aún así reía Lau.

Había cerca del lago una posada, la Posada de la Monja, cuya posadera era una mujer bondadosa que daba de comer gratuitamente a los necesitados y en general se portaba bien con todo el mundo. Un día, viendo las orillas del lago cubiertas de malas hierbas se dedicó a arrancarlas y a plantar calabazas. La ondina decidió agradecerle personalmente su acción, que había adecentado mucho su mundo.

Poco a poco, la posadera y Lau trabaron amistad. Un día, la posadera pidió a su hija que prestara a Lau algunas de sus ropas para que pudiera salir del lago y conocer a su familia. Cuando la hija le secaba los pies para vestirla, Lau rió por primera vez. 

Y según Lau iba conociendo mejor a la familia, más veces reía. Las historias picantes contadas en el filandón, las ocurrencias de un hijo de la posadera, las andanzas de los pretendientes de esta... Poco a poco, Lau rió cinco veces y su tristeza desapareció. Estaba lista para volver con su marido a su reino en el mar Negro y dar a luz un niño vivo.

Lau nunca olvidaría a la posadera y mientras la posada estuviera en manos de su familia nunca les faltaría dinero para atender a las necesidades de los viajeros empobrecidos. 

Eduard Friedrich Mörike (1804-1875) fue un pastor protestante y poeta romántico alemán muy interesado por el folklore y los cuentos de hadas. Muchos de sus poemas se han convertido en canciones populares en Alemania. Como curiosidad, era uno de los poetas preferidos de Wittgenstein.

Erich Schütz (1887-1937) fue un ilustrador austriaco muy influido por el modernismo que se especializó en la ilustración editorial, preferentemente de libros de tema fantástico y folklórico.





 

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