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lunes, 11 de enero de 2021

1984

En 1984, la célebre distopía de George Orwell, el ajedrez tiene una presencia pequeña pero sustancial en la trama. La novela es muy conocida por lo que no vamos a entretenernos mucho en su argumento. 1984 narra la vida en un estado totalitario en el que las libertades personales se han restringido al máximo y un rígido ordenamiento social determina lo que esta permitido hacer (casi nada) a los tres estamentos que componen la sociedad: el Partido Interior, el Partido Exterior y los Proles. En el vértice, el Gran Hermano que todo lo ve, que todo lo sabe, que todo lo puede. Un adoctrinamiento constante, una vigilancia exhaustiva y una represión brutal e inclemente están en la base de la su ideología.

Viñeta de Fido Nesti para la edición de Debolsillo.
Hace referencia a una reunión de viejos militantes del Partido caídos en desgracia.
Puede corresponder al siguiente texto de la novela: «Había un tablero de ajedrez sobre la mesa, con todas las piezas colocadas, pero no habían empezado a jugar».
El dibujante se ha permitido la licencia de poner el ajedrez en una mesa adyacente y con una posición sobre él.

Winston Smith, un cuadro menor del Partido, hastiado de la grisura existencial de la vida en Oceanía, sueña con la posibilidad de rebelarse, aunque no sabe muy buen cómo ni con quién.

La novela tuvo un enorme éxito y cada generación descubre que refleja cosas que están pasando en su época, que se está haciendo verdad la denuncia que expone.

Sabemos que en la sociedad de 1984, en la que casi todo está prohibido, están permitidos los juegos y los deportes. Sabemos que el intenso adoctrinamiento al que son sometidos los niños, que son educados como si todo fuera un juego, un juego destinado a arrancar cualquier sentimiento natural a los alumnos, permite la tenencia de «patines de hockey, guantes de boxeo y un balón de reglamento».

Los proles, la inmensa mayoría de la sociedad —se nos dice en la novela que un 85% del total— y que llevan una existencia totalmente alienada, reparten su tiempo entre el fútbol y los juegos de apuestas, entre los dardos y la lotería (ven como hay muchas similitudes con la vida actual).

Viñeta anónima para la edición de Herder.
Hace referencia a la «vaporización», es decir la muerte y el borrado de cualquier rastro de su existencia  previa de uno de los personajes de la novela.
El texto de la novela es así: «Uno de éstos era una lista impresa con los miembros del Comité de Ajedrez, al que Syme había pertenecido».

Los miembros del Partido, obligados a participar en el ocio comunal, suelen involucrarse en actividades físicas —Winston juega al tenis de mesa en un determinado momento de la novela— pero también juegan al ajedrez. Es más, el Partido se muestra interesado en el ajedrez. En el centro de ocio al que acude nuestro protagonista después del trabajo asiste un día a una conferencia titulada «los principios del Ingsoc (así se llama el Partido. A veces se traduce por SocIng) en el juego del ajedrez». Por otra parte, hay comités que se ocupan del juego.

Viñeta de Fido Nesti para la edición de Debolsillo.
Hace referencia a la «vaporización», es decir la muerte y el borrado de cualquier rastro de su existencia  previa de uno de los personajes de la novela.
El texto de la novela es así: «Uno de éstos era una lista impresa con los miembros del Comité de Ajedrez, al que Syme había pertenecido».

Dado que los juegos en 1984 no tienen el más mínimo interés lúdico —recordemos que uno de los objetivos del Partido es desterrar la risa de la sociedad— y solo son permitidos en tanto en cuanto son buenos para el adoctrinamiento de los niños o la alienación de los adultos, es el momento de preguntarnos el porqué de que Orwell le diera un papel tan central a una disciplina en la que, por utilizar el célebre aforismo del II Campeón del Mundo de Ajedrez, el alemán Emanuel Lasker, «la mentira y la hipocresía no sobreviven mucho sobre el tablero», descansando su ideología, la del Partido, precisamente en la mentira y la hipocresía.

Viñeta anónima para la edición de Herder.
Puede corresponder al siguiente texto de la novela: «Los camareros conocían las costumbres de Winston. El tablero de ajedrez le esperaba siempre, y siempre le reservaban la mesa del rincón».

Desde luego el «doblepensar», uno de los fundamentos que vertebran la ideología del IngSoc, que se define como uno de los instrumentos del Partido para detener el curso de la Historia y perpetuarse en el poder, no parece la estrategia más adecuada para encarar una partida de ajedrez. No parece que en una partida se pueda negar «la realidad objetiva» de una posición ni defender que un cambio puede ser ventajoso y desventajoso al mismo tiempo. Al contrario que en el trabajo que desarrolla Winston en el Ministerio de la Verdad, en ajedrez no se puede volver atrás una jugada.

Viñeta de Fido Nesti para la edición de Debolsillo.
Hace referencia a las visitas de Winston al «Cafe del Roble».
Puede corresponder al siguiente texto de la novela: «Un camarero, también sin que él se lo hubiera pedido, le trajo el tablero de ajedrez y el número del Times correspondiente a aquel día, doblado de manera que estuviese a la vista el problema de ajedrez».

Entonces, ¿por qué Orwell colocó al ajedrez como algo de interés para el Partido? Quizá la vieja consideración del ajedrez como metáfora de la guerra, en una sociedad que hace de la guerra sin fin otro de sus fundamentos, tenga mucho que ver, pero creemos que la respuesta está implícita en la propia novela.

Ya hacia el final, cuando la derrota de Winston se ha consumado y solo espera la ejecución, que ha de llegar en cualquier momento, pasa el rato en un café donde los camareros siempre le llevan el periódico abierto por la página del problema de ajedrez. 

Viñeta anónima para la edición de Herder. Ilustra el mismo pasaje que la anterior.

Viñeta de Fido Nesti para la edición de Debolsillo.
Puede corresponder al siguiente texto de la novela: «Estudió el problema de ajedrez y colocó las piezas. Era un final ingenioso. «Juegan las blancas y mate en dos jugadas».

Si repasamos las veces que se ha mencionado el ajedrez en la novela vemos que nunca se juega una partida. Se habla del juego, pero nunca se juega. El párrafo revelador surge cuando Winston está intentando resolver un problema de mate en dos: «Winston miró el retrato del Gran Hermano. Las blancas siempre ganan, pensó con un confuso misticismo. Siempre, sin excepción; está dispuesto así. En ningún problema de ajedrez, desde el principio del mundo, han ganado las negras ninguna vez. ¿Acaso no simbolizan las blancas el invariable triunfo del Bien sobre el Mal? El enorme rostro miraba a Winston con su poderosa calma. Las blancas siempre ganan».

En los problemas compuestos, esto es, realizados por un compositor con ánimo educativo o lúdico, existe una convención, respetada universalmente, de que las blancas son el bando que hace la combinación ganadora. ¿Había dejado el Partido reducido el ajedrez a la resolución de problemas de mate en x jugadas en los que siempre ganan las blancas? Pudiera ser. 

Además, en la novela, el ajedrez casi siempre sale asociado a los opositores caídos en desgracia. Sería la última humillación antes del fin. Los condenados deben esperar la muerte resolviendo problemas de mate en los que siempre ganan las blancas. Por difícil que sea, por escondida que esté la solución, ganan las blancas. Siempre ganan las blancas. Y las blancas, lo sabemos, simbolizan al Gran Hermano. Y el Gran Hermano es el Bien.

Viñetas de Fido Nesti para la edición de Debolsillo.
El texto al que hacer referencia es el siguiente: «Winston miró el retrato del Gran Hermano. Las blancas siempre ganan, pensó con un confuso misticismo. Siempre, sin excepción; está dispuesto así. En ningún problema de ajedrez, desde el principio del mundo, han ganado las negras ninguna vez. ¿Acaso no simbolizan las blancas el invariable triunfo del Bien sobre el Mal? El enorme rostro miraba a Winston con su poderosa calma. Las blancas siempre ganan».

Ilustración de Jonathan Burton para la edición de The Folio Society. Ilustra el mismo pasaje que los dibujos anteriores.

Viñeta de Fido Nesti para la edición de Debolsillo.
El texto de la novela podría ser este: «Tenía una visión nostálgica de su mesa del rincón, con el periódico, el ajedrez y la ginebra que fluía sin cesar».
 

Viñeta de Fido Nesti para la edición de Debolsillo.
El texto de la novela podría ser este: «Bebió más ginebra, cogió la pieza blanca e hizo un intento de jugada. Pero no era aquélla la jugada acertada, porque…».




Las citas se han extraído de:

GEORGE ORWELL
1984
EDITORIAL DESTINO
BARCELONA, 2005
TRADUCIDO POR RAFAEL VÁZQUEZ ZAMORA

Las ilustraciones de esta nota proceden de los siguientes libros:

GEORGE ORWELL
1984
ILLUSTRATED BY JONATHAN BURTON
THE FOLIO SOCIETY. LONDON, 2014

1984: LA NOVELA GRÁFICA
ADAPTADA E ILUSTRADA POR FIDO NESTI
TRADUCIDO POR MIGUEL TEMPRANO GARCÍA
DEBOLSILLO. MADRID, 2020

1984: EL MANGA
HERDER. BARCELONA, 2014
*LA EDICIÓN DE HERDER NO TRAE INDICACIÓN DE TRADUCTOR NI ILUSTRADORES





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