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martes, 23 de octubre de 2018

ROMAN DE RENART

Se conoce como Roman de Renart a un conjunto de poemas y pequeños cuentos en prosa medievales protagonizados por animales antropomorfos. La obra representa una sátira de la sociedad medieval en su conjunto, expresada en forma de parodia de los cantares de gesta y de la novela cortés, dos de las maneras tradicionales de la literatura medieval.

La acción transcurre en la corte del rey Noble —el león— donde Renart —el zorro— está en perpetua pugna con Ysengrín —el lobo— en una lucha sin fin entre la astucia y la fuerza bruta. En el contexto medieval el zorro representaría a la burguesía, que recurre al talento para medrar en la sociedad, y el lobo a la aristocracia, que usa y abusa de la fuerza bruta para afirmar su poder. Otros animales como Tibert —el gato— representarían al clero (el roman es marcadamente anticlerical) o Chantecler —el gallo— al pueblo llano. Renart suele salir bien librado (en ocasiones no tanto, como veremos) de sus miles de trapacerías gracias a la astucia y a la elocuencia con las que se desenvuelve.

El conjunto de poemas y cuentos se divide en branches (ramas). En la rama XVII, el ajedrez hace una aparición inesperada. Ysengrín y Renart están jugando al ajedrez, apostándoselo todo, como era frecuente en la Edad Media. Cuando ha perdido todo su dinero, el zorro se juega sus atributos sexuales. Veamos:

Tanto jugaron, antes que fuera hora de tercia
Ganó cien libras Ysengrín,
Y Renard se tuvo por ebrio,
Pero no tuvo más que poner en juego.
Entonces dijo al lobo:
«Ysengrin, escucha,
Por la fe que te debo.
No tengo ya para envidar
Si no pongo los testículos y el pene.
Y los jugaría con gusto
Si en contra pones dineros».
«Si haré», dice, «por mi testa».
Vuelven a empezar inmediatamente
A jugar y rápidamente
Perdió Renard su guarnición.
Ysengrin que hubo ganancia
Se contentó mucho y se alegró grandemente
(Luis Cortés Vázquez. Le Roman de Renard. Ediciones de la Universidad de Salamanca. Salamanca, 1979)

Para cobrar su deuda, Ysengrín clavó por los testículos a Renart en el propio tablero de ajedrez. La perdida de sangre es tal que todos dan a Renart por muerto pero, como de costumbre, es un nuevo truco del zorro: solo está fingiendo estarr muerto. Cuando lo van a enterrar, aprovecha un descuido para escapar.

Como ha pasado tantas veces con este tipo de obras literarias, las versiones modernas, destinadas a un público infantil, han eliminado el elemento crítico y el tono abiertamente libertino que tenían muchas de las composiciones. Sin embargo, hay artistas modernos dispuestos a recuperarlo, como esta versión femenina de Renart titulada Reinecke (el nombre alemán de Renard) que encontré en la galería de Miss Souls en DevianArt.



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