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lunes, 23 de diciembre de 2013

HALMA


En el Museo Británico se conserva un grabado a la punta seca, obra del artista danés Frans Schwartz, que muestra a dos mujeres sentadas a una mesa y ocupadas en un juego de tablero que no puede identificarse con seguridad en la imagen. En la descripción de los fondos del museo se sugiere que pudieran estar jugando al ajedrez. Sin embargo, el propio nombre de la composición, “Halma”, grabado en capitales en la esquina inferior derecha, parece desmentirlo.

Probablemente, las dos mujeres estén jugando precisamente al halma, del griego άλμα (salto), un juego inventado en 1883 por el estadounidense George Howard Monks. En este juego se emplea un tablero escaqueado de 16x16, aunque existen versiones para tableros de 10x10 y 8x8, y se disputa entre dos o cuatro jugadores.

Cada jugador dispone de 19 piezas (13 en el caso de que se enfrenten cuatro jugadores) que se colocan en las esquinas del tablero y el objetivo del juego es trasladar todas las piezas, alternando el turno cada jugador, hasta el rincón opuesto al de salida. Gana quien primero coloca todas sus piezas sobre las casillas de salida del adversario.

Las piezas son todas iguales y pueden mover a cualquier casilla libre, en cualquier dirección, un solo paso; también pueden saltar sobre cualquier pieza adyacente, tanto propia como ajena, situándose en la casilla contigua. Como en las damas, los saltos pueden encadenarse tantas veces como sea posible.

En los clubes de ajedrez, en algunos de los cuales el juego tiene cierto predicamento entre los jugadores más jóvenes, se ha adaptado una versión que se juega, por motivos obvios, en un tablero de ajedrez de 8x8 utilizando los peones como piezas. La disposición inicial suele ser la siguiente:




FICHA TÉCNICA

FRANS SCHWARTZ
HALMA (1894)
PUNTA SECA SOBRE PAPEL JAPONÉS. 17,4 x 14,5 cm
BRISTISH MUSEUM

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