Páginas

viernes, 1 de mayo de 2009

VOLTAIRE

Jean Huber fue el retratista oficial de Voltaire desde que recibiera el encargo de Catalina II de Rusia de documentar el día a día de la vida del filósofo. Este encargo dio lugar a una serie de cuadros, casi todos conservados en el museo del Hermitage de San Petersburgo, inspirados en la vida cotidiana de Voltaire. Uno de ellos es el siguiente:

Jean Huber. Voltaire jugando al ajedrez con el padre Adam (1775)


En 1755, Voltaire había fijado su residencia en Ferney, cerca de Ginebra, donde se entregó a su trabajo literario con ahínco mientra recibía constantes visitas de discipulos y amigos. Después de 1764, fecha de la expulsión de los jesuitas de Francia, Voltaire, para escándalo de los enciclopedistas, acogió a algunos de aquellos. Uno de ellos fue el padre Adam, que permanecería trece años bajo la protección del escritor, con quien jugaba habitualmente al ajedrez y, al parecer, perdía.

Voltaire fue un gran aficionado al ajedrez, como todos los ilustrados, y jugaba con frecuencia en el celéberrimo café de la Régence. Fue amigo de Philidor y en su biblioteca tenía su "Análisis del juego de ajedrez". Además en sus obras hace alguna referencia al juego. Por ejemplo, en su "Diccionario filosófico", en la entrada dedicada a las leyes, Voltaire dice:

Para vergüenza de los hombres, sabemos que las leyes del juego son las únicas que existen que sean en todas partes justas, claras, inviolables y que se cumplen. ¿En qué consiste que los indios, que dictaron las reglas del juego de ajedrez, son obedecidos voluntariamente en todo el mundo, y las decretales de los papas se desprecian y no se cumplen? Consiste en que el inventor del ajedrez combinó con gran justicia todos los lances del juego para que tuvieran interés en él los jugadores, y los papas en sus decretales no tuvieron otro punto de vista mas que su propio provecho. El indio quiso aguzar la inteligencia de los hombres para que les proporcionara honesto recreo, y los papas se propusieron embrutecer el entendimiento. Por eso el juego de ajedrez sigue siendo lo mismo desde hace cinco mil años, y le conocen todos los habitantes del mundo, y las decretales sólo las reconocen en Spoleto, en Orvieto y en Loreto, en donde el más insignificante jurisconsulto las desprecia en su fuero interno.
Y en otra entrada:
No me cansaré de repetir que debemos respetar a los indios como pueblo antiquísimo que inventó el juego de ajedrez y enseñó a los griegos la geometría.

FICHA TÉCNICA


JEAN HUBER
VOLTAIRE JOUANT AUX ÉCHECS AVEC LE PÈRE ADAM (1775)
MUSEO DEL HERMITAGE


No hay comentarios:

Publicar un comentario