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sábado, 10 de mayo de 2008

PHILIP MARLOWE Y EL ENIGMA DE LA ESFINGE

Desde hace bastante tiempo soy investigador privado con licencia. Soy un lobo solitario, soltero, llegando a la mediana edad y no soy rico. He estado más de una vez en la cárcel y no me dedico a casos de divorcio. Me gusta la bebida, las mujeres y el ajedrez, y algunas otras cosas más.

Así se presenta Philip Marlowe, el detective creado por Raymond Chandler, y protagonista de seis de sus novelas, en un pasaje de El largo adiós.

La afición de Marlowe por el ajedrez es tal que sólo en Adiós muñeca no aparece ninguna referencia al juego. Los lectores de Chandler recordarán que Marlowe suele terminar sus jornadas de investigador privado llenando su pipa, preparándose un güisqui, o un gimlet, y resolviendo un problema de ajedrez o estudiando una partida clásica. Sirva como muestra el siguiente botón extraído de la misma novela:

Colgó y yo saqué el tablero de ajedrez. Llené una pipa, coloqué las piezas y las revisé, por si no se habían afeitado bien o llevaban botones sueltos, y jugué una partida de campeonato entre Gortchakoff y Meninkin, setenta y dos jugadas para terminar en tablas, un raro ejemplo de cuando una fuerza irresistible tropieza con un objeto inamovible, una guerra sin sangre, un desperdicio de inteligencia humana tan elaborado como lo puedas encontrar en cualquier parte que no sea una agencia de publicidad.


La última frase, por cierto, se ha convertido en una cita de referencia obligada en todos cuantos repertorios de sentencias sobre ajedrez se han escrito hasta la fecha.

He sido incapaz de encontrar partidas de Gortchakoff o de Meninkin, ni en las bases de datos ni en los repertorios de partidas, por lo que supongo que son fruto de la imaginación del autor. (Si no fuera así, agradecería cualquier pista sobre el caso que nos ocupa). No ocurre lo mismo cuando se dedica a resolver problemas:

Coloqué el tablero de ajedrez sobre la mesita de café y dispuse las piezas para un problema llamado La esfinge. Estaba impreso en las últimas páginas de un libro sobre ajedrez escrito por Blackburn (sic), el mago inglés de los trebejos, posiblemente el jugador de ajedrez más dinámico que ha existido jamás, aunque con el ajedrez que se juega hoy en día no llegaría a ninguna parte. La esfinge es un problema en once movimientos, y su nombre está justificado. Los problemas de ajedrez rara vez duran más de cuatro o cinco movimientos. Por encima de eso, la dificultad para resolverlos se incrementa casi geométricamente. Un problema de once movimientos es la tortura en su estado más puro.

Lamentablemente aquí le falló la memoria a Marlowe, y la documentación a Chandler, ya que el problema no fue publicado por Blackburne sino por Howard Staunton en la primera edición de su manual de ajedrez: The Chess-Player's Handbook. A Popular and Scientific Introduction to the Game of Chess Exemplified in Games Actually Played By The Greatest Masters, and Illustrated by Numerous Diagrams of Original and Remarkable Positions, by Howard Staunton, Esq. Londres, 1847.

El problema ilustraba la página opuesta a la portada del libro, como puede verse en la siguiente ilustración (la fotografía es de baja calidad pero es la única que tengo):


Además, pronto se demostró que el enunciado de mate en once era incorrecto. El propio Staunton lo comentó en el número 34, correspondiente a Agosto de 1847, de la revista Chess Player’s Chronicle de la que era editor. De sus palabras se deduce que se propuso al compositor, cuyo nombre no se menciona, que aceptara una corrección al problema con la amenaza de que de no hacerlo sería eliminado de la segunda edición. Debió aceptarlo porque la ilustración de arriba corresponde a dicha segunda edición (la corrección fue añadir la torre de a1 y el caballo de b1) pero aún así el mate se logra en menos de once movimientos.

Como despedida déjeme invitarle, lector, a meterse por unos minutos en la piel de Philip Marlowe: imagínese que ha llegado a su casa después de pasar una intensa jornada de investigación, rodeado de tipos duros y bellas mujeres. Siéntese en su mejor sillón, llene su pipa (esta página es permisiva con el tabaco), prepárese un gimlet (si no sabe cómo aquí aprenderá a hacerlo) e intente resolver el enigma de La Esfinge.

#9 (5+9)

SOLUCIÓN

Si desea saber la solución resalte con el botón izquierdo del ratón el área que hay debajo de este párrafo inmediatamente después del número 1.

1. Dc4 Tf7 2. Dc8 Tf8 3. De6 Tf7 4. Rh6 ab2 5. De8 Tf8 6. De7 Tf7 7. Dg5 Rh8 8. Dd8 Tf8 9. Df8 mate.

FICHA TÉCNICA

RAYMOND CHANDLER
EL LARGO ADIÓS
EDITORIAL DIAGONAL DEL GRUP 62. BARCELONA, 2002
TRADUCIDO POR JUSTO E. VASCO


1ª EDICIÓN

THE LONG GOOD-BYE

HOUGHTON MIFFLIN. BOSTON, 1953.

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