lunes, 27 de marzo de 2017

JUEGO DE REYES

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El rey Zog I de Albania observa a su esposa, la reina Geraldine, jugar al ajedrez contra su hijo, el príncipe Leka.  La foto fue tomada por Reg Speller en julio de 1942 en el domicilio londinense de la familia real.

Sin embargo, en el momento de tomar la fotografía, Zog era ya un rey sin corona. En 1939, las tropas fascistas de Benito Mussolini habían invadido Albania y el rey y su familia huyeron inmediatamente, con parte de la reserva nacional de oro, al exilio en el Reino Unido.

viernes, 24 de marzo de 2017

MUJER SOFISTICADA

Fumar, beber, sin pensar en el mañana. Despreocupadamente. 
El brillo de los diamantes. Bailar. Cenar con un hombre en un restaurante


¿Es eso lo que realmente quieres?

«Mujer sofisticada» es un homenaje de la artista taiwanesa Miss Cyndi a la canción de Duke Ellington Sophisticated Lady, cuya letra ilustra. Miss Cindy ha elegido representar mediante un tablero de ajedrez los placeres a los que se ha entregado nuestra sofisticada dama que no le han permitido, sin embargo, olvidar el amor perdido.

Y ahora la canción en la voz de Sarah Vaughan.

miércoles, 22 de marzo de 2017

EL GUARDIAN


The Guardian es un corto de animación realizado en 2015 por Alessandro Novelli. Está basado en la célebre parábola de Franz Kafka «Ante la ley»publicada en 1919 en Un médico rural e incluida en en la novela El Proceso, publicada postumamente en 1925. Aunque el texto es muy conocido, como es muy breve, no me resisto a reproducirlo aquí para que sirva de comparación con la versión animada; que, como podrá comprobar el lector, es una versión libre, aunque respetuosa, del texto.

Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita  que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.
      —Tal vez —dice el centinela— pero no por ahora.
      La puerta que da a la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe y le dice:
      —Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo mirarlo siquiera.
      El campesino no había previsto estas dificultades; la Ley debería ser siempre accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aguileña, su barba negra de tártaro, rala y negra, decide que le conviene mas esperar. El guardián le da un escabel y le permite sentarse a un costado de la puerta.

      Allí espera días y años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al guardián con sus súplicas. Con frecuencia el guardián conversa brevemente con él, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y, finalmente siempre le repite que no puede dejarlo entrar. El hombre, que se ha provisto de muchas cosas para el viaje, sacrifica todo, por valioso que sea para sobornar al guardián. Este acepta todo, en efecto, pero le dice:
 
      —Lo acepto para que no creas que has omitido ningún esfuerzo.
      Durante esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la Ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para si. Retorna a la infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente, su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz, o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la Ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho para hablar con él, porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado bastante con el tiempo, para desmedro del campesino.
      —¿Qué quieres saber ahora?-pregunta el guardián-. Eres insaciable.
      —Todos se esfuerzan por llegar a la Ley —dice el hombre—; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?
      El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:
      —Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para tí. Ahora voy a cerrarla.
En un determinado momento, el ajedrez aparece al termino de los viajes que el campesino realiza por el mundo, antes de encontrarse con la puerta y el guardián que la custodia. Un reloj de ajedrez, analógico, de los antiguos, aparece como metáfora del lento transcurrir del tiempo ante la puerta.






Como curiosidad, el tablero aparece mal aparejado, habiendo intercambiado el rey y la dama blancos sus posiciones iniciales.

Conocí el video gracias a la página Cinetic Poems.

FICHA TÉCNICA
THE GUARDIAN (2015)

Animation by:  Alessandro Novelli, Victor Perez and Andrea Gendusa
Illustration and Design by:  Alessandro Novelli, Karolina Pospischil and Andrea Gendusa
3D Animation and Effects by:  Victor Perez – Character Animator, 3D Modeling
Alessandro Novelli – 3D modeling, 3D animation
Gabriele Maiocco – 3D heads modeling and Zbrush artist
Andrea Gendusa – 3D modeling, 3D animation
Voice Over by:  Luis De Velasco
Musicians:  Sasha Agranov
Music Recording and Mixing: Eric Nagel – at BCNSound – BCN
Voice Over recording:  Juan José Rodriguez – at Abuela Records – MX

lunes, 20 de marzo de 2017

EL INFIERNO ES UN LUGAR SOLITARIO

¿de qué sirve un título?
no lo consiguen
los bellos mueren en llamas
píldoras suicidas, veneno para ratas, soga,
cualquier cosa…
se arrancan sus brazos,
se tiran desde las ventanas,
se sacan los ojos de las órbitas,
rechazan el amor
rechazan el odio
rechazan, rechazan.
no lo consiguen
los bellos no pueden resistir,
ellos son las mariposas
ellos son las palomas
ellos sin los gorriones,
no lo consiguen.
una llama alta y repentina
mientras los viejos juegan al ajedrez en la plaza
una llama, una buena llama
mientras los viejos juegan al ajedrez en la plaza
al sol.
los bellos son encontrados al filo de una habitación
hechos un ovillo entre arañas y agujas y silencio
y nunca podemos entender por qué
se fueron, eran tan
bellos.
no lo consiguen,
los bellos mueren jóvenes
y abandonan a los feos a su feas vidas.
adorables y brillantes: vida y suicidio y muerte
mientras los viejos juegan al ajedrez al sol
en la plaza.





FICHA TÉCNICA
CHARLES BUKOWSKI
EL INFIERNO ES UN LUGAR SOLITARIO
TXALAPARTA. TAFALLA, 1977
TRADUCCIÓN Y EDICIÓN DE FEDERICO LUDUEÑA


FOTOGRAFÍA DE 2015 DE STEPHEN W BROCK TITULADA «JUGANDO AL AJEDREZ EN EL PARQUE»


viernes, 17 de marzo de 2017

¡CLAVADA!

Cavall. 1967

Poema objeto de Joan Brossa, uno de los poetas vanguardistas más reconocidos del siglo XX español.

¡Una auténtica clavada!

miércoles, 15 de marzo de 2017

MASSIMO CAMPIGLI


Obra de la primera época del pintor italiano Massimo Campigli en la que todavía estaba bajo la influencia del periodo neoclásico de Picasso. Posteriormente, su obra evolucionaría a un estilo más personal en el que la influencia del arte de los antiguos egipcios y etruscos fue determinante. Campigli formó parte de un heterogéneo grupo, conocido como Los italianos de París, en el que participaron en mayor o menor medida y entre otros Giorgio di Chirico, Alberto Savinio y Gino Severini. 

En el cuadro vemos la enésima representación de un cuadro blanco a la izquierda del tablero.

FICHA TÉCNICA
MASSIMO CAMPLIGLI
EL JUEGO DE AJEDREZ (1921)
ÓLEO SOBRE LIENZO. 90 x 60 cm.
COLECCIÓN PARTÍCULAR

lunes, 13 de marzo de 2017

PAOLO PELLEGRIN DENTRO DE UNA PRISIÓN FRANCESA

En noviembre de 2016, el fotógrafo italiano Paolo Pellegrin pasó 5 días en el Centro Penitenciario de Meaux, una cárcel construida en 2001 en las afueras de París. No, no había cometido ningún delito. Simplemente iba a realizar un trabajo sobre la superpoblación de los penales franceses gracias a un permiso especial.

El resultado es Inside a French Prison (Dentro de una prisión francesa), la serie a la que pertenece la fotografía que publicamos hoy. Muestra a varios reclusos en el patio de la penitenciaría el 25 de noviembre de 2016.  Algunos pasean, algunos hacen ejercicio, algunos juegan al ajedrez. 

Nacho Pérez Ortiz me enseñó esta foto. Gracias amigo.


viernes, 10 de marzo de 2017

UN COMBATE

En Agosto, por las tardes, los aficionados parisinos se reúnen en los jardines de Luxenburgo a jugar al ajedrez. Este día hay una partida especial. Juega Jean, un hombre desaliñado de unos setenta años, que es el mejor jugador de todos los que frecuentan el parque, y un joven desconocido, guapo y elegante. Los mirones, que siempre han perdido ante Jean, sienten que el desconocido es un gran jugador y que ese día van a contemplar por fin la derrota del anciano.

La corriente de simpatía hacia el joven desconocido es de tal magnitud que confunden su torpeza en el manejo del juego con una profunda estrategia, ininteligible para ellos, pero que al final desvelará su objetivo y acabará con la resistencia de Jean. Esta sensación se mantiene incluso cuando el joven pierde la dama en un cambio desigual; siguen pensando que es el inicio de una brillante combinación. Pero poco a poco, el juego cauteloso de Jean se va imponiendo y logra la victoria final.

Esto es en esencia el argumento del relato Un combate del escritor alemán Patrick Süskind. La parte final del relato, en la que Jean se queda solo en el parque mientras guarda su juego de ajedrez,  recoge las amargan reflexiones del ganador:


«Mientras tanto, según su costumbre, repasaba mentalmente cada jugada y situación. No había cometido un solo error, por supuesto. Y, no obstante, le parecía que nunca había jugado peor. En realidad, hubiera debido dar mate a su adversario en la  fase inicial. Quien hiciera una jugada tan lastimosa como aquel gambito de dama demostraba ser un ignorante del ajedrez. A estos principiantes Jean solía liquidarlos, con más o menos benevolencia, según el humor, pero con soltura y sin vacilar. Evidentemente, esta vez le había faltado visión para descubrir la debilidad del adversario. ¿O, simplemente, le había faltado valor? ¿No se había atrevido a tratar sin contemplaciones a aquel fantasma, tal como se merecía?»
«No; era algo peor. No había querido imaginar que el adversario fuera tan malo. Y, lo que era todavía más triste, casi hasta el final no había querido creer que él pudiera medirse con el desconocido, cuya autosuficiencia, genialidad y juvenil ímpetu le parecían imposibles de superar. Por eso había jugado con tanta precaución. Y, por si fuera poco, Jean tenía que reconocer que él había admirado al desconocido tanto como los otros y había deseado que el otro le ganara, que le infligiera la sonada derrota que desde hacía años estaba cansado de esperar, que lo derrotara al fin, para verse libre de la carga de ser el campeón y tener que vencer a todo el mundo, para que los detestables mirones, ese hatajo de envidiosos, estuvieran contentos y él pudiera tener tranquilidad...».

«Pero había vuelto a ganar, naturalmente. Y esta victoria era la más amarga de su vida, porque, para evitarla, durante toda la partida había conspirado contra sí mismo, se había rebajado, había rendido armas al fulero más lastimoso del mundo».
«Jean, el matador local, no era dado a elucubraciones morales. Pero, mientras se encaminaba a casa con el tablero debajo del brazo y la caja de las figuras en la mano, una cosa tenía clara: que hoy, en realidad, había sufrido una derrota, y una derrota terrible y definitiva, porque no había posibilidad de revancha y porque ni la mayor de las victorias podía compensarla. Por ello, decidió —pese a que tampoco era hombre de grandes decisiones—, decidió no volver a jugar nunca al ajedrez».


 «En adelante jugaría, como todos los jubilados, a la petanca, que es un juego inofensivo y amigable, con mucha menos carga psicológica».

FICHA TÉCNICA
PATRICK SÜSKIND
UN COMBATE Y OTROS RELATOS
SEIX BARRAL. BARCELONA, 1996.
TRADUCCIÓN DE ANA Mª DE LA FUENTE.

1ª EDICIÓN
DREI GESCHICHTEN UND EINE BETRACHTUNG
DIÓGENES VERLAG AG. ZURICH, 1995

miércoles, 8 de marzo de 2017

EN LAS PLAYAS DE NUEVA ZELANDA


Bañistas jugando al ajedrez en Oriental Bay, una de las playas de Wellington, Nueva Zelanda. Fue tomada por un fotógrafo desconocido que trabajaba para el Evening Post de Wellington el 9 de enero de 1959.


lunes, 6 de marzo de 2017

FEDERICO GARCÍA LORCA

LA MONJA GITANA

A José Moreno Villa

Silencio de cal y mirto. 
Malvas en las hierbas finas. 
La monja borda alhelíes 
sobre una tela pajiza. 
Vuelan en la araña gris, 
siete pájaros del prisma. 
La iglesia gruñe a lo lejos 
como un oso panza arriba. 
¡Qué bien borda! ¡Con qué gracia! 
Sobre la tela pajiza, 
ella quisiera bordar 
flores de su fantasía. 
¡Qué girasol! ¡Qué magnolia 
de lentejuelas y cintas! 
¡Qué azafranes y qué lunas, 
en el mantel de la misa! 
Cinco toronjas se endulzan 
en la cercana cocina. 
Las cinco llagas de Cristo 
cortadas en Almería. 
Por los ojos de la monja 
galopan dos caballistas. 
Un rumor último y sordo 
le despega la camisa, 
y al mirar nubes y montes 
en las yertas lejanías, 
se quiebra su corazón 
de azúcar y yerbaluisa. 
¡Oh!, qué llanura empinada 
con veinte soles arriba. 
¡Qué ríos puestos de pie 
vislumbra su fantasía! 
Pero sigue con sus flores, 
mientras que de pie, en la brisa, 
la luz juega el ajedrez 
alto de la celosía.

FICHA TÉCNICA
FEDERICO GARCÍA LORCA
ROMANCERO GITANO
ESPASA CALPE. MADRID, 1978

viernes, 3 de marzo de 2017

CRUELDAD DEL AJEDREZ

El ajedrez es, como se sabe, un juego cruel. Su mayor crueldad reside en que el rey no tiene amigos. Instalado en estrecho territorio, resignado a movimientos mediocres y determinados por otros, el triste monarca está rodeado sólo de vasallos, cortesanos, máquinas de guerra y adversarios. Y una dama demasiado poderosa. La mayor parte del tiempo el rey se limita a observar cómo van cayendo todos, hasta quedar desguarnecido. Rara vez es artífice de una victoria. La derrota, en cambio, le es imputable siempre. Pobre rey de palo. Cuánto daría por tener alguien con quién tomarse un café, echarse un conversadito y, eventualmente, jugar ajedrez.

La soledad del rey en una miniatura de una edición francesa del siglo XIV del libro de Jacobo de Cessolis Líber de móribus hóminum et de officiis nobílium súper lúdum scacchórum, conocido en español como «El juego del ajedrez o dechado de fortuna».

FICHA TÉCNICA

CARLOS HERRERA
CRUELDAD DEL AJEDREZ
EDICIONES DEL SANTO OFICIO. LIMA, 1999