lunes, 30 de noviembre de 2015

EL ANIMAL MÁS BELLO DEL MUNDO


Fotografía de Ava Gardner realizada por Virgil Apger en 1951 para promocionar la inclasificable película de Albert Lewin «Pandora y el holandés errante» (MGM & Romulus Films, 1951).


Rara y fascinante película en la que Ava/Pandora juega con los hombres a su capricho, excitando su deseo con su actitud indiferente, enardeciendo sus celos y encaminándolos a la perdición, como corresponde a aquella que es semejante en belleza a las diosas inmortales y está destinada por Zeus, portador de la égida, a ser castigo de la especie humana. 

El fotógrafo eligió retratar a la actriz ante un tablero de ajedrez, jugueteando con las efigies de los actores que interpretan a los distintos personajes de la cinta, cuales son, de izquierda a derecha, Mario Cabré, quien en el papel del torero Juan Montalvo alcanzó una cumbre todavía insuperada del surrealismo carpetovetónico; James Mason, que interpretó el rol de Hendryck van der Zee, el holandés errante y Nigel Patrick, el de Stephen Cameron, un as del volante. Con ellos cocinará Lewin su película de culto.

Además, en una escena de la película, el profesor Geoffrey Fielding, interpretado por Harold Warrender, a través del cual se nos va a contar la historia, juega al ajedrez sin rival:



El juego de ajedrez que está utilizando es el diseñado por Man Ray en 1946, fabricado en aluminio anodizado blanco y rojo. 

Man Ray, que era amigo del director, también realizó un retrato fotográfico en color de Ava Gardner que apareció en una escena como si fuera una miniatura flamenca de época. Además, pintó un retrato al óleo de la actriz, el que el holandés errante está realizando cuando hace su aparición en escena, que finalmente no fue utilizado en la película. Lamentablemente, no podemos publicarlos aquí pues es una regla no escrita, pero escrupulosamente respetada, que en este blog no ha de haber ninguna imagen que no haga referencia expresa al ajedrez. Los lectores interesados, empero, pueden contemplarlos en todo su esplendor siguiendo este enlace.


viernes, 27 de noviembre de 2015

ANDRÉ RAFFRAY


Al hilo de la entrada anterior, traemos a ARTEDREZ una ilustración de André Raffray que recoge el momento de la filmación de la partida de ajedrez entre Marcel Duchamp y Man Ray en la película Entre'Acte. La ilustración forma parte una serie de doce gouaches titulada La vie illustrée de Marcel Duchamp realizada para formar parte de la publicación homónima de Jennifer Gough-Cooper y Jacques Caumont.

La leyenda que acompaña a esta ilustración reza:
Marcel Duchamp, el ajedrecista, actuando en la película Entre'Acte, dirigida por René Clair y Francis Picabia, mientras Erik Satie mira divertido. París, 1923.
André Raffray fue un peculiar artista francés. Aparte de realizar ilustraciones como la que nos ocupa y de trabajar durante cerca de 30 años para la compañía cinematográfica Gaumont, la obra de Raffray se caracteriza por tener un único tema: la propia pintura. Esto le valió el sobrenombre de «el pintor de la pintura». En sus obras encontramos reinterpretaciones, variaciones y comentarios sobre gran número de artistas de distintas épocas. El trabajo de Raffray es tan minucioso que a simple vista resulta difícil distinguir su estilo del de los artistas que reinterpreta.  

FICHA TÉCNICA

JENNIFER GOUGH-COOPER &JACQUES CAUMONT
LA VIE ILLUSTRÉE DE MARCEL DUCHAMP AVEC 12 DESSINS D'ANDRÉ RAFFRAY
CENTRE NATIONAL D'ART ET DE CULTURE GEORGES POMPIDOU. PARÍS, 1977

miércoles, 25 de noviembre de 2015

ENTR'ACTE


«Entr'Acte» es una película vanguardista dirigida por René Clair en 1924. Debe su nombre a que se realizó para ser exhibida en el entreacto de «Relâche» (Cancelado), un ballet en dos actos creado por Francis Picabia con música de Erik Satie e interpretado por los ballets suecos. 

A partir de unas breves notas garrapateadas por Picabia mientras cenaba en Maxim's, Clair desarrolló un mediometraje en el que dio cabida a todos los efectos especiales conocidos en la época y los puso al servicio de una narración dislocada, visualmente impactante y de un humorismo plenamente dadaísta.

En la película aparecieron haciendo breves cameos algunos de los principales artistas de vanguardia de la época: Erik Satie, que también compuso la música; Francis Picabia; los músicos George Auric y Darius Milhaud y el coreógrafo Jean Börlin. En una célebre secuencia aparecen los artistas Marcel Duchamp y Man Ray disputando una animada partida de ajedrez un un tejado parisino hasta que un potente chorro de agua barre piezas y jugadores de la escena.

A continuación, «Entre'Acte».

lunes, 23 de noviembre de 2015

LA SALTAPARED

LA SALTAPARED

Volando del vértice
del mal y del bien,
es independiente
la saltapared.

Y su principado,
la ermita que fue
granero después.

Sobre los tableros
de la ruina fiel,
la saltapared
juega su ajedrez,
sin tumbar la reina,
sin tumbar al rey...

Ave matemática,
nivelada es
como una ruleta
que baja y que sube
feliz, a cordel.

Su voz vergonzante
llora la doblez
con que el mercader
se llevó al canario
y al gorrión también
a la plaza pública,
a sacar la suerte
del señor burgués.

Del tejado bebe
agua olvidadiza
de los aguaceros,
porque transparente
su cuerpo albañil
gratuito nivel.

Y al ángel que quiere
reconstruir la ermita
del eterno Rey,
sirve de plomada
la saltapared.


El poema es de Ramón López Velarde  y pertenece a su libro póstumo El son del corazón (Bloque de Obreros Intelectuales de México. México, 1932)

La ilustración, titulada «El paso del tiempo», es obra del ucraniano Dmitry Shlykov.
(2012. Óleo sobre lienzo. 80 x 60 cm. Colección particular)

miércoles, 18 de noviembre de 2015

JEANNE MAMMEN



Jeanne Mammen militó en el ala verista de la Nueva Objetividad, el movimiento artístico que reaccionó contra el subjetivismo del expresionismo de los años 20. Los artistas de la Nueva Objetividad aprovecharon los hallazgos estilísticos de las vanguardias pero no fueron indiferentes a la crítica social y su objetivo fue el mostrar de una forma descarnada y muchas veces caricaturesca la sociedad burguesa de la época. 

Los veristas en general (Grosz, Dix) y Jeanne Mammen en particular retrataron de forma despiadada la sociedad de posguerra y en sus cuadros menudeaban los ambientes sórdidos repletos de prostitutas, borrachos y mendigos que contrastaban con la degradación moral de una alta burguesía hipócrita y militarista que ya preludiaba el nazismo.

A los nazis, precisamente, no les hacía ninguna gracia el movimiento y cuando se auparon al poder incluyeron sus obras en la exposición «Arte degenerado», celebrada en Münich en 1937. Ser tachado de «artista degenerado» significaba no poder exponer, no poder ejercer la docencia y, en los casos más extremos, no poder ni siquiera pintar. Arte degenerado era para los nazis todo el arte moderno. Recordemos que lo que se proponía como alternativa era el llamado «Arte heroico», algo que la mayor parte de las veces no superaba el estatus de mera propaganda.

Por supuesto, la obra de Mammen tampoco gustó a los jerarcas nazis que denunciaron sus motivos como «judíos» y prohibieron la exhibición de las litografías que había hecho para ilustrar Les Chansons de Bilitis de Pierre Louÿs. Mammen, poco predispuesta hacia el «arte heroico», se retiró a una suerte de exilio interior, dejó de publicar ilustraciones en prensa y dejó de exponer sus cuadros y litografías. Solo después de la guerra pudo volver a mostrar su trabajo que se había orientado con los años hacia un estilo abstracto.

El reconocimiento de su aportación a la Historia del Arte, sobre todo por los trabajos realizados en su primera época, ha sido tardío y, lamentablemente, póstumo. Y aún así no ha sido, para la alta calidad de su trabajo, demasiado generalizado.

«El jugador de ajedrez» es una muestra perfecta de su estilo y ejemplo de un tema muy querido para la artista: los cafés de Berlín. Los amables lectores ya se habrán percatado que el tablero está mal aparejado, con un escaque negro a la derecha del jugador. Un ejemplo más del desbarajuste y la decadencia que se vivía en los últimos años de la república de Weimar. 



FICHA TÉCNICA
JEANNE MAMMEN
SCHACHSPIELER (EL JUGADOR DE AJEDREZ) 1929-1930
ÓLEO SOBRE LIENZO
BERLINISCHE GALERIE

viernes, 13 de noviembre de 2015

miércoles, 11 de noviembre de 2015

VALERIU BUEV



«Partida de ajedrez» es una obra del moldavo Valeriu Buev. Formado en la Universidad de Krasnodar (Rusia) donde se graduó en pintura y diseño gráfico. Dio sus primeros pasos profesionales en el campo de la ilustración editorial para posteriormente centrarse en la pintura.

Una buena parte de su obra transita dentro de un estilo surrealista y en su temática son frecuentes las jaulas, los animales mecanizados y los jaquelados. En la obra de hoy, que podríamos situar en el Outback australiano, dos contendientes en una justa ajedrecística, que han agotado todas las posibilidades pero no han podido evitar llegar a una posición de tablas muertas, descansan después de la ardua batalla.

FICHA TÉCNICA

VALERIU BUEV

CHESS GAME
ÓLEO SOBRE LIENZO. 91,44 x 60,96 cm
COLECCIÓN PARTICULAR

lunes, 9 de noviembre de 2015

DE VARIA INVENCIÓN XCII

«Mi ideal es una conversación eterna con un amigo», decía a veces a sus íntimos. «Una conversación universal. Por eso juego al ajedrez: es el más universal de los idiomas»


FICHA TÉCNICA
ANÓNIMO
EL INSPECTOR XAN. EL HOMBRE DEL CABALLO DE PLATA
ÁMBITO LITERARIO. BARCELONA, 1981 

CLAUDE HARDENNE
JOUEURS D'ÉCHECS (2014)
ÓLEO SOBRE TABLA. 41 x 45 cm
COLECCIÓN PARTICULAR

viernes, 6 de noviembre de 2015

EL HOMBRE DEL CABALLO DE PLATA


La obra que presentamos hoy, «El inspector Xan. El hombre del caballo de plata», parece ser el único libro de lo que pretendía ser una serie policíaca proyectada por el editor Víctor Pozanco a comienzos de la década de los ochenta del siglo pasado para su colección «Ámbito literario». En la contraportada del libro se anunciaba:
Cada mes una aventura con el inspector Xan. Doce casos de asesinato resueltos en cinco años con un tablero de ajedrez y una mascota, Cheval, su pequeño caballo de plata.
Sin embargo, parece que esta primera novela no tuvo continuación. Al menos yo no he logrado encontrar ningún título más.

En las primeras páginas se nos presenta a Juan «Xan» Parada de Betanzos del que pronto averiguamos que es un solterón solitario y rico heredero (de los Parada de Betanzos, nada menos) que vive con una sirvienta abnegada y protestona; que juega al ajedrez de forma profesional, amén de escribir libros y publicar artículos sobre el tema; y que colabora con la policía en la resolución de complicados casos de asesinato, pero siempre preservando su anonimato.

Tal y como se anuncia en la contraportada, el método de investigación de Xan es bastante peculiar; tiene algo que ver un tablero de ajedrez (no importa que sea electrónico) y un caballito de plata llamado Cheval. Xan parece averiguar el nombre del asesino por algún método mágico de adivinación que resulta poco comprensible para quienes le rodean. Después de la explicación ofrecida por el propio Parada de Betanzos en la novela, no lo es mucho más para los lectores:
En síntesis os diré que lo que hago es básicamente equiparar el problema a un problema de ajedrez. Sustituyo personas y situaciones por piezas y situaciones.
Al parecer, el método resultaba infalible.

Xan es, como hemos dicho, profesional del ajedrez. Y del más alto nivel. La trama de la novela lo sitúa nada menos que disputando la final del Torneo de Candidatos contra el inglés Tony Miles. El contexto en que se desarrolla este enfrentamiento no es sino una licencia poética. En algún momento el disidente ruso Viktor Korchnoi habría derrotado a Anatoly Karpov con el título mundial en juego. El siguiente ciclo del campeonato del mundo habría llegado a una final de candidatos entre Lev Polugaievsky, que habría derrotado a Tony Miles, y Anatoly Karpov, que habría hecho lo propio con Parada de Betanzos. La negativa de los dos soviéticos a enfrentarse con el apátrida Korchnoi, llevó a los dos perdedores a jugarse el puesto de candidato al título mundial. Como curiosidad, diremos que los segundos de Parada de Betanzos en su encuentro contra el inglés Miles llevan nombres que apenas logran disimular el de grandes ajedrecistas españoles: Echoa y Lomar.

Desgraciadamente, Juan «Xan» Parada de Betanzos perdió ante Miles y España se quedó sin un posible Campeón del Mundo.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

NO, AMOR MÍO...


Los lectores veteranos de este blog saben que es auténtica devoción lo que sentimos en ARTEDREZ por las obras que ilustran cierta escena del acto V de «La tempestad» de William Shakespeare. Ya saben, aquella que dice:

MIRANDA
Mi dulce dueño, ¡hacéis trampas!

FERDINAND
No, amor mío, por nada del mundo lo hiciera.

MIRANDA
¡Sí! ¡Ya lo creo! Por veinte reinos lo harías, y aún así, juego honesto me pareciera…

Por lo tanto, hoy es un día dichoso porque hemos encontrado una nueva ilustración que añadir a la colección. Se trata de la que Robert Anning Bell realizó, en un estilo deliciosamente modernista, para la edición de «La tempestad» publicada en Londres en MCMI por Freemantle & Co.

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Entradas anteriores con este mismo tema:







lunes, 2 de noviembre de 2015

ALEGRES MELODÍAS


En la capital del óblast de Novosibirsk, que también se llama Novisibirsk, en plena ruta del ferrocarril Transiberiano, Alexey Lyapunov y Lena Ehrlich  (People Too es su nombre de guerra) dibujan delicadas historias sobre viejas partichelas que han bautizado con el título genérico de «Alegres melodías».

Lena y Alexey también realizan primorosas esculturas en papel, como vimos hace unos años en esta entrada.